viernes, 23 de febrero de 2018

Autocrítica

Autocrítica


Eduardo de la Serna



"La autocrítica es propia de una dialéctica de izquierda que yo no practico
(María Julia Alsogaray, 1999).

Se ha dicho que una autocrítica – por ejemplo, del gobierno anterior – es necesaria. Y, de entrada, debo decir que coincido con eso. Creo que hacer autocríticas es fundamental para crecer, para no repetir errores pasados, para repetir o fortalecer los aciertos o simplemente para mejorar. En el lenguaje de la catequesis es lo que se llamaba “examen de conciencia”.

Ahora bien, si yo hago una autocrítica de mi pasado como párroco en tal parroquia, o de una clase que di, o de mi relación interpersonal con Fulano, ¿debo hacerla pública? Ciertamente ese es otro tema. Una de las patologías contemporáneas es la incapacidad de “privacidad”; pareciera que todo debe hacerse público y conseguir la mayor cantidad posible de “me gusta”. Algo que en tiempos de Big Data es peligrosísimo.

El poder inteligente, de apariencia libre y amable, que estimula y seduce, es más efectivo que el poder que clasifica, amenaza y prescribe. El botón de me gusta es su signo. Uno se somete al entramado de poder consumiendo y comunicándose, incluso haciendo clic en el botón de me gusta. El neoliberalismo es el capitalismo del me gusta. Se diferencia sustancialmente del capitalismo del siglo XIX, que operaba con coacciones y prohibiciones disciplinarias. [Byung-Chul Han, Psicopolítica (Herder 2014) 17]
Creo que la autocrítica es necesaria, publicarla no. De esto habló Raúl Zaffaroni hace tiempo con su reconocida sensatez y lucidez.

Teniendo esto en cuenta, me limito a señalar algunos ambientes en los cuales me gustaría que haya una autocrítica -o deseo que la haya habido- aunque esta no sea pública.

  •          Quisiera una urgente autocrítica del gremio docente (e incluyo a gremialistas). Fue uno de los sectores que más votos aportó para que hoy, el cerrador y la cerradora de escuelas sean gobierno. Es cierto que, por ejemplo, Daniel Scioli fue un desastre, que Cristina tuvo frases poco felices con los docentes, pero no es menos cierto que se abrieron más de 1000 escuelas, a lo que debe sumarse los jardines de infantes y las Universidades públicas. Tampoco es de olvidar el aumento sistemático de los salarios docentes. Ahora se cierran escuelas por “poca matrícula” (es decir por “costos”, porque la educación es un costo, no un derecho, ni siquiera una inversión), o para que pase el Metrobus (engendro porteño que es utilizado en muchísimas ciudades pero que en la CABA fue reformulado de modo de no perjudicar a las empresas de transporte). Hoy no hay paritarias nacionales docentes, y hasta escuchamos ridículamente la oferta del 12% (CABA) argumentando que ganan bien (es decir: con una inflación que el mismo gobierno afirma del 15%, y nadie cree, se les avisa que sus sueldos bajarán de poder adquisitivo).
  •          Quisiera otra autocrítica de los sectores jubilados. Creyeron el slogan vacío de un 82% móvil y ahora se encuentran (nos encontramos) con una variación de precios por debajo de la inflación. Es decir, un descuento del estilo de aquel 13% que realizó la alianza (Gerardo Morales y Patricia Bullrich especialmente), sólo que -como tantas cosas del gobierno- se hace, pero no se dice (como la pena de muerte o el estado de sitio), o -peor aún- se dice exactamente lo contrario con la connivencia cómplice de los Medios de Comunicación.
  •          Quisiera una autocrítica de cierto empresariado (de otro sector no espero nada) que se encuentra con que debe despedir empleador y hasta de formatear su empresa productora en una empresa importadora. Y pienso, además, en sectores afines como taxistas, comerciantes y otros sectores de la llamada “clase media”, hoy “ex”.
  •          Quisiera una autocrítica de algunos sectores eclesiásticos (lamentablemente de otras tampoco espero demasiado). Tristemente, pseudo autocríticas, como la de su “silencio” en la dictadura cívico-eclesiástico-militar (por no hablar de participación, que la hubo) que muchos juzgamos insuficiente no nos permiten alentar demasiada confianza en que la habrá. Pero la “Iglesia de los pobres” no puede permanecer callada ante tanta abominación (decía en otra ocasión el beato mártir Oscar Romero). No se trata sólo de hablar (cada tanto) de los pobres, ni siquiera se trata solo de amarlos, Puebla (1142) destaca también la necesidad de “salir en su defensa”. Y – se me concederá – los pobres son indefensos en esta sociedad de impunidad neoliberal.

Es cierto que, si la autocrítica se realiza, pero no se hace pública no tendremos forma de saberlo. Pero no es menos cierto que “en la cancha se ven los pingos”, “el movimiento se demuestra andando”, es decir, “por los frutos se conoce el árbol”. Ya vemos los frutos de lo que se ha hecho (aunque ahora cada vez más se manifieste en actos públicos con el “hit del verano”), y ojalá podamos desear ver pronto otros frutos de justicia, de verdad, de paz. La susodicha grieta (en la que no creo, pero sirve para pensar) sólo puede cerrarse si estos frutos empiezan a aparecer por todas partes. Y ver lo sembrado y – autocríticamente – cambiar la semilla por una donde quepan todas y todos parece bastante sensato. Aunque no le guste a María Julia (ni a María Eugenia, su clon).


Foto tomada de Editorial Buen Camino

martes, 20 de febrero de 2018

comentario cuaresma 2B

Escuchar al profeta Jesús en medio del conflicto

DOMINGO SEGUNDO DE CUARESMA - "B"
Eduardo de la Serna 



Lectura del libro del Génesis     22, 1-2. 9-13. 15-18

Resumen: El texto, más allá de su prehistoria, muestra a Abraham que es presentado por el relato como un modelo de obediencia a los proyectos y propuestas de Dios, sean estas las que fueren.


Muchas cosas pueden decirse de este relato de lo que se ha llamado “el sacrificio de Isaac”. Se ha visto – probablemente con razón – como un relato en el que se justifica teológicamente la negativa a los sacrificios humanos, algo frecuente en el ambiente de Israel y también en Israel por influencia de los pueblos (ver Lev 18,21; 20,2-5; Dt 12,31; cf. 2 Re 16,3). La proliferación de la descendencia de Abraham queda justificada por su fidelidad en este contexto.

De todos modos ya en v.1 se nos indica el sentido del texto: Dios quiere “probar” a Abraham. De este modo los lectores están invitados a conocer la fidelidad del patriarca a los designios de Dios, por más crueles que estos fueren. Lo que esto significaría para Abraham queda reforzado por el triple lazo afectivo mencionado por Dios en el llamado: “tu hijo, tu único, al que amas” (v.2) luego reforzado en el diálogo donde la relación “padre” e “hijo” es resaltada (vv.6-8).El relato es llevado hasta el clímax ya que solos Abraham y su hijo, levantado el altar el niño es atado sobre la leña y estira la mano con el cuchillo. Es en el “último minuto” que Dios “provee el cordero”. 

La promesa de descendencia ya se había destacado, lo que revela una vez más las fuentes múltiples de las que se nutre el relato de génesis (12,2; 15,5; 16,10).

Es probable que la referencia a Isaac como “el amado, el único” que puede influir en dicho divino sobre Jesús en el Evangelio sea la causa de su incorporación en la liturgia.



Lectura de la carta de san Pablo a los cristianos de Roma     8, 31b-34

Resumen: comenzando un himno conclusivo Pablo refuerza su confianza en que “nadie” puede separar de Dios a sus amigos.


En varios domingos anteriores se ha ido viendo el maravilloso cap. 8 de la carta a los romanos. En este caso, lo que se ha llamado un “himno”, que comienza en v.31. En todo él se pregunta por “quién”. ¿Quién contra nosotros? (v.31), ¿quién acusará? (v.33), ¿quién condenará? (v.34), ¿quién nos separará? (v.35) finalizando con la seguridad de que “ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra creatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús” (vv.38-39).

Sin duda el acento está en señalar la firmeza de la relación de amor entre Cristo-Dios y los creyentes. Firmeza dada porque “Dios está por nosotros” (v.1). Pero esto es la conclusión de todo lo que viene diciendo (“Ante esto...”, v.1) en los párrafos anteriores; el evangelio de la salvación, la justicia de misericordia, la redención gratuita obtenida por la sangre de Cristo, la pura fe del creyente a semejanza de la de Abraham, la reconciliación con Dios, la aniquilación del poder del pecado, la incorporación a Cristo, la donación del Espíritu…

Puesto que" Dios está (en ese sentido ha de entenderse el “si Dios está”, cf. 4,2; 5,10; 6,5; 8,10.17). El “Dios con nosotros” es una expresión de confianza en Él. Es evidente que “sin Él” todo aquello anunciado es algo posible y muy probable, pero “en Dios”, “nadie” puede separarnos… (cf. Sal 27,1; 56,12; 118,6). 

La referencia al padre que no perdonó ni a su hijo también (obviamente en primer lugar alude al Padre y su hijo Jesús, cf. 3,25; 4,25) remite a la escena de Abraham e Isaac (primera lectura) releído en clave mesiánica. Lo que dará son “todas las cosas” (la plenitud de los bienes salvíficos, cf 4,13; 8,17).

En el segundo y tercer “quién” se refiera a Dios en cuanto juez (“acusar”, “condenar”) pero como uno que “justifica” (5,1).el “acusador” es una figura que remite al “fiscal” y – más tardíamente -  a satán (ver comentario al Evangelio de 1 cuaresma “B”). Los creyentes son presentados como “elegidos” lo que refiere en general a los israelitas o al pueblo de Israel. Es imposible “acusar” a aquellos a quienes el Dios juez “ha justificado” (cf. Is 50,8). Y, ¿quién podría “condenar” si el Hijo a la derecha del Padre “intercede por nosotros”?  (en 8,26 se afirma que “el espíritu intercede por nosotros”) mostrándose como una suerte de abogado defensor.


Evangelio según san Marcos            9,2-10

Resumen: Una escena estratégicamente puesta por Marcos luego del anuncio de la pasión de Jesús y de los suyos revela a Jesús en continuidad superadora de Elías y Moisés como el profeta esperado en el que la comunidad debe confiar en medo del conflicto.

El relato de la Transfiguración en Marcos está ubicado estratégicamente. Jesús no sólo acaba de comunicarle a los suyos que lo van a matar (8,31-32a) sino que ante el malentendido que esto provoca en los suyos, manifestado por Pedro (8,32b-23) preocupado por lo anunciado, le(s) afirma: “no sólo a mí me van a matar”, «si alguno quiere seguirme (= ser mi discípulo) tome su cruz y sígame» (8,34). El escándalo llega hasta el fondo. Pero la muerte no tendrá la última palabra. Es en este contexto donde Marcos pone la transfiguración que tiene interesantes contactos con la resurrección. Podemos imaginarla como un relámpago en medio de la noche. Esto, de lo que un grupo selecto acaba de ser testigo, es anticipo de lo que “viene” acompañado con el escándalo de la cruz. Sin embargo (a modo de gozne) Jesús finaliza esta referencia a la cruz señalando que “entre los aquí presentes” muchos no padecerán la muerte “hasta que vean venir con poder el reino de Dios” (9,1). De eso empezará a hablar el relato.

La escena está estructurada concéntricamente:

A.- Jesús solo con los discípulos (9,2)
      B.- Transfiguración (9,2-3)
            C.- Elías – Moisés – Jesús (9,4)
            C’.- Jesús (“ti”) – Moisés – Elías (9,5-6)
      B’.- Sentido de la Transfiguración (“este es…”) (9,7)
A’.- Jesús solo con los discípulos (9,8)

La referencia a “Pedro, Santiago y Juan” no es menor en Marcos. Son – con Andrés – los primeros llamados (1,16-20), los mismos que acompañaron a Jesús a su primer milagro, la curación de la suegra de Simón (1,29), ellos tres los mismos que son testigos de la resurrección de la hija de Jairo (5,37), son los mismos (nuevamente con Andrés) los que escucharán de boca de Jesús el anuncio de la destrucción de Jerusalén (13,3), y son – finalmente – los que acompañarán un paso más delante de los demás, a Jesús en Getsemaní (14,33). Pero son, asimismo, los que manifestarán su desconcierto cuando Jesús anuncie su pasión (Pedro en 8,33; Santiago y Juan en 10,35). El discipulado no viene dado, parece, por la cercanía o por la escucha privilegiada, sino por la fidelidad en el camino de Jesús, como el ciego de Jericó (10,52) o como Simón, de Cirene (15,21).

El relato presenta una importante cantidad de paralelos con la tradición de Moisés: “seis días” (cf. Ex 24,16), tres compañeros (Ex 24,1.9) ascenso a la montaña (Ex 24,9.12-13.15.18; 34,4), vestidos resplandecientes (Ex 34,29), Dios se revela en una nube (Ex 24,15-16.18), una voz desde la nube (Ex 24,16) paralelos que se refuerzan más aún en textos para-bíblicos (Filón de Alejandría por ejemplo). Sin embargo no hay que detenerse excesivamente en estos paralelos ya que también hay otros: Adán y José, por ejemplo. 

En Marcos el monte (óros) es el lugar donde Jesús convoca a los discípulos a su seguimiento (3,13), o un espacio donde Jesús se retira a rezar (6,46). En este caso se aclara que es un “monte elevado”. La referencia a que se trata del monte Tabor no solamente es un dato legendario, sino que resulta improbable ya que había allí un destacamento militar. De todos modos, evidentemente, no es esto lo importante. El término “transfigurar” (metamorfoô) fuera de este relato (en Mateo y Marcos, Lucas lo reemplaza diciendo que su “rostro fue otro” [9,29]) se encuentra también en Pablo:


«Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu». (2Cor 3:18)

«Y no se acomoden al mundo presente, antes bien transfórmense mediante la renovación de su mente, de forma que puedan distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto». (Rom 12:2)

Como se ve, en ambos casos se trata de un cambio profundo interior a semejanza de Cristo. 

El acento está puesto en los vestidos a los que califica de resplandecientes, brillantes. Se acota que es blanco (término que sólo se repite en 16,5 aludiendo al joven en el sepulcro que anuncia a las mujeres que el crucificado ha resucitado) como no puede blanquearlas batanero o tintorero alguno (cf. 2 Re 18,17; Is 7,3; 36,2: el “campo del tintorero”). En el A.T. Dios blanquea al pecador que se acerca a Él: Sal 51,9; Is 1,18; cf. Ap 7,14). 

A “ellos” (no a Jesús solamente) se les aparecieron Elías y Moisés. Es interesante el orden, indicio de que no pretende – Marcos – resaltar a Moisés (como por ejemplo diciendo “la Ley y los Profetas”, cosa que sí parece resaltar Mateo). Es muy probable que lo que se esté intentando es destacar dos grandes profetas de Israel, y la preeminencia de Elías se deba a las motivaciones que señala el diálogo final acerca de la resurrección y los tiempos finales (que la trasfiguración anticipa).

Pedro, que toma la palabra como “portavoz” de los presentes alude a tres “carpas”, por lo que se ha pensado que el contexto es la fiesta judía de las tiendas. De todos modos, aunque así fuera, no es el tema que Marcos intenta destacar. Es bueno no mezclar lo que puede haber ocurrido históricamente (que no es el caso investigar aquí) de lo que Marcos quiere predicar(nos). La referencia a las vestiduras que remite – como se dijo – también a Adán, que antes de la caída tenía vestiduras resplandecientes en algunas tradiciones judías:


«Y el Señor Dios hizo a Adán y su mujer túnicas de pieles (‘or), y los vistió (3, 21). En la Torá de R. Meir encontró escrito: ‘Vestimentas de luz’ (or): esto se refiere a las prendas de Adán, que eran como una antorcha [derramaban resplandor], ancho en la parte inferior y estrecha en la parte superior. Isaac el Viejo dijo: Ellos eran tan suaves como una uña y tan hermosa como una joya. R. Johanan dijo: Eran como las vestiduras de lino fino que vienen de Bet-seán. Prendas de piel que significan aquellas que son más cercanas a la piel. R. Eleazar dijo: Estas eran de piel de cabra. R. Joshua dijo: De piel de liebres. R. José b. R. Hanina dijo: Era una prenda hecha de piel que es lana. Resh Lakish dijo: Era de lana circasiana, y fue utilizada [después] por niños primogénitos. R. Samuel b. Nahman dijo: Eran hechas de la lana de camellos y la lana de las liebres. Prendas de piel significa de los que se produce a partir de la piel» (Genesis rabba 20,12).


De este modo la referencia a “qué bueno es estarnos aquí” podría estar haciendo alusión a una suerte de sentirse en el paraíso.

También un texto del apócrifo de Henoc nos pone en un marco semejante:


«En esos días me arrebató una tormenta de viento de la faz de la tierra y me puso en el borde de los cielos. Allí tuve otra visión: la morada de los santos y el lecho de los justos (…) En esos días vieron mis ojos al Elegido por la justicia y la fe, en cuya vida habrá justicia, y los justos y elegidos serán innumerables ante él por toda la eternidad. Vi su morada bajo la égida del Señor de los espíritus, y todos los justos y escogidos resplandecían ante él como luz de fuego, y sus bocas estaban llenas de bendición, y sus labios alababan el nombre del Señor de los espíritus. La justicia ante él no se agotaba, ni la verdad cesaba junto a él. Allí quise morar, y deseó mi espíritu tal mansión, donde ya tenía parte, pues así me fue asignada ante el Señor de los espíritus». (1 Henoc 39,3-8)


El Evangelio aclara que Pedro no sabía “qué responder”, pero no habiendo pregunta podemos suponer que se refiere a que no sabía cómo responder al acontecimiento. La razón es el temor reverencial (ékfoboi). Así continúa un tema característico de Marcos que es la incomprensión, particularmente de los discípulos ante la realidad de Jesús que precisan una palabra que clarifique su constante malentendido (v.7).

La “nube”, la “sombra” y la “voz” remiten a las teofanías (cf. Ex 34,29-30; 40,38) con lo que se prepara la intervención de Dios a los testigos. La voz repite las mismas palabras que “una voz de los cielos” dijo en el bautismo de Jesús (1,11) aunque allí dirigida a Jesús (“tú”) y aquí a los testigos, (“este es”), el “hijo”, y se acota: “¡escúchenlo!”, que es lo que se debe hacer con el “profeta” semejante a Moisés (Dt 18,15). Escuchado esto, “de pronto”, súbitamente se encontraron solos con Jesús. Lo que se debía decir ya estaba dicho, la voz que ahora hay que escuchar, la nueva voz profética para los seguidores de Jesús es la suya propia, ya no la de los grandes profetas. 

La escena finaliza con Jesús “solo con ellos”. Una comunidad, como la de Marcos, que vive inmersa en una situación de conflicto y muerte (“tome su cruz”) es llamada por Jesús en “un monte” para “estar con él” (3,14). Así como Dios protegió a Moisés y Elías, y protegió a Jesús resucitándolo, ahora nos reitera el autor que los discípulos están “con Jesús”, él no los deja solos, incluso en momentos en que no saben qué decir por el miedo (9,6; 13,11).

El relato finaliza con el diálogo entre Jesús y Pedro, Santiago y Juan (vv.9-13). El texto litúrgico se interrumpe en v.10. Hay aquí algunos elementos a tener en cuenta brevemente:

Hay una relación entre la transfiguración y la resurrección, como se ha insinuado. En cierto modo esta escena es una suerte de “anticipo” de la resurrección.

Ellos “observan este pedido” a diferencia de lo que hacen tantos que cuando Jesús manda callar no resisten y hablan a todos.
Sin embargo ellos no comprenden “qué significa eso de resucitar de entre los muertos”. Es probable que lo supieran; el acento no está en qué significa “resucitar” sino la resurrección “del hijo del hombre” ya que en general la creencia en la resurrección era popular. Se esperaba para el “final de los tiempos” (“aquel día”, Dan 12,2) la resurrección; pero si el “hijo del hombre” iba a resucitar y ellos estarían vivos sin duda es algo desconcertante para sus expectativas.

El diálogo luego continúa en ese sentido (acerca de Elías) pero está omitido en la liturgia.


Foto tomada de www.1zoom.me

miércoles, 14 de febrero de 2018

Democidas


 Democidas

Eduardo de la Serna



Puesto que las “Ciencias Sociales” son relativamente nuevas, es frecuente que para expresar realidades o dimensiones de estudio recurran a términos creados en otros ámbitos. Es el caso de “carisma” que Max Weber toma del ambiente religioso, por ejemplo. También se recrean otros términos llenándolos de nuevos elementos (sumados a los tradicionales) como son los casos de “Imperio” (M. Hardt - T. Negri) o de “Capital (Th. Piketti). Pero con frecuencia se ha de recurrir a neologismos para expresar algo que “empieza” a pensarse de un modo nuevo. Tal es el caso de “emprendedurismo” o de “meritocracia”, términos estrella del gobierno neoliberal argentino. Quisiera, entonces, referirme a un neologismo creado por el politólogo de los EEUU Rudolph Joseph Rummel (Hawaii, 1932-2014): democidio. Por lo que entiendo, él pretendió ir más allá de la idea de “genocidio”, y analizó los crímenes contra sus propias poblaciones como fueron los casos de Stalin, Mao y otros de “limpieza étnica”. Fue así que acuñó el término que ha tenido un cierto suceso. Sin embargo me permito una precisión: suponer que él único modo de exterminio violento es el derramamiento de sangre es, por lo menos, muy limitado (si no cómplice o aquiescente).

Desde hace mucho tiempo tenemos claro que hay una violencia primera (institucional/izada), y olvidar que se trata de violencia es peligrosísimo. La violencia primera no es tirar piedras, o reaccionar a esa violencia originaria. A esto ha de sumarse que la violencia represiva en casi todos los casos reacciona en favor de la primera y en contra de la segunda (o lo que es gravísimo, en defensa de la “propiedad” – que es privada, porque miles están privados de ella – antes que en defensa de las personas. Es evidente que para cierto sistema político, la propiedad es más valiosa que la vida. Por eso es “comprensible” que se mate a alguien que ha robado un celular, por ejemplo).

Precisemos: el sufijo –cidio (del latín, caedere, matar) indica la ejecución de algo (plagui-cida, fratri-cida, sui-cida…). Ahora bien, sería muy pobre – o cómplice, insisto – pensar que sólo por las armas se puede “matar”. Veamos un ejemplo: “dejar morir” a los migrantes embarcados en el Mediterráneo sin duda se trata de “matar” por no poner los medios necesarios para que vivan. Desentenderse del hambre, epidemias, cataclismos también lo es. La desidia de los “países centrales” (sic) ante la epidemia de SIDA en África, sin duda no es inocente.

Y aquí entro en tema: es evidente que hay políticas que sólo están pensadas “para pocos” (para pocos como los políticos que las ejecutan, por cierto, ya que ellos están “incluidos” en ese grupúsculo). El resto, los que no son tenidos en cuenta, “sobran”, son “excluidos”, molestan. Y si todos esos que molestan “no estuvieran” todos “ellos” serían felices. Si hay plagas, inundaciones o hambre, tristeza o enfermedades, pues se los tiene en cuenta como “daños colaterales”. Las políticas que excluyen, ¡matan! Sencillamente, matan. El hambre mata, las malas o ausentes políticas de salud, matan, la tristeza o la desesperanza mata. La represión mata. Y si matan, hay –cidio. Un gobierno que se desentiende de la vida digna de sus ciudadanos, que los deja librados a su suerte (emprendedurismo, meritocracia) es democida. Así de sencillo. Así de cruel. No está mal, para empezar, tener esto en cuenta. Porque de violencia se trata, quienes creemos en la fuerza de la no violencia, debemos estar alertas. Los documentos de Medellín, que este año cumplen fecundos 50 años, afirmaban 
Debemos reafirmar nuestra fe en la fecundidad de la paz. La violencia no es ni cristiana ni evangélica. El cristiano es pacífico y no se ruboriza de ello. No es simplemente pacifista porque es capaz de combatir. Pero prefiere la paz a la guerra” (Paz 2. #15). 
Prefiere la vida a la muerte, la verdadera, auténtica y comprometida demo-cracia al doloroso demo-cidio. Ante un gobierno de democracia meramente formal, y de muy baja seriedad, y de auténtico demo-cidio, es de esperar que se reagrupen las fuerzas de la vida, dejando de lado todos los razonables puntos de vista diferentes, y trabajen intensa y mancomunadamente por un pueblo (demos) feliz. En especial los pobres, ¡se lo merecen!


Foto tomada de http://www.paginapopular.net/neoliberalismo-como-genocidio/


martes, 13 de febrero de 2018

Comentario cuaresma 1B

Jesús confronta y vence 

las fuerzas del anti-reino

DOMINGO PRIMERO DE CUARESMA - "B"

Eduardo de la Serna



Lectura del libro del Génesis     9, 8-15

Resumen: Dios establece con Noé y todos los vivientes una alianza unilateral por la que se compromete (= promesa) con toda la tierra a no repetir el diluvio.


Un número importante de la élite judía se encuentra cautiva en Babilonia y allí debe profundizar su fe que corre el riesgo de quebrarse. En ese contexto profundizará la alianza con Dios (la cual ha quebrantado, y por eso ha perdido la tierra y ha sido conducido al exilio). Esta alianza, por otra parte, suele tener elementos que la visibilicen (la circuncisión [Gén 17,9-14], el sábado [Ex 31,12-17], las reglas de pureza, por ejemplo). En el relato litúrgico (que en realidad continúa hasta v.17) se remarcan las ideas de “alianza” (vv.9.11.12.13.15.16.17) y “señal” o “signo” (vv.12.13.17) que es el “arco” (vv.13.14.16). Tres  veces se resalta la importancia de la palabra divina insistiendo con “Y dijo Dios” (vv.8.12.17). El arco sirve de señal, y esta sirve para que Dios “recuerde”. No se refiere al olvido divino, sino al campo semántico de la “promesa”. En este sentido, se trata de una alianza que podemos calificar de “unilateral” ya que no supone una “contrapartida” de parte de la humanidad, como sí ocurre en las otras mencionadas…

El esquema es evidente:

a.- esta es la señal de la alianza que pongo… todo ser viviente (v.12)
b.- mi arco iris… señal… alianza entre yo y la tierra (v.13)
c.- ver el arco iris… recordaré mi alianza… “toda carne” (v.14-15)
c’.- no habrá otra vez diluvio para “toda carne”
b’.- estará el arco iris… recordar… alianza entre Dios y todo viviente (v.16)
a’.- esta es la señal de la alianza que establecí… toda carne (v.17)



Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro     3, 18-22

Resumen: La muerte y resurrección de cristo es plenamente solidaria con la humanidad, del presente, el futuro e incluso del pasado. Y esta solidaridad se alcanza gracias al bautismo.


El inicio de la unidad litúrgica ya fue comentado el Domingo 6 de Pascua (ciclo A). Lo repetimos y seguimos el desarrollo del texto.

Murió “una vez” (hápax) indica la consecuencia definitiva de su obra salvadora (“por los pecados”) de modo que no es necesario nada más (tema habitual en Hebreos, x8). Lo absoluto de su muerte enseña el “extremo” del amor de Jesús al que los cristianos se encuentran llamados.

Por nuestros pecados”: el sentido de la muerte “por” es un tema característico en el primer cristianismo (1 Cor 15,3; Gal 1,4; Heb 10,12; 1 Jn 2,2; 4,10). La salvación que trae ha derrotado la fuerza del pecado de un modo universal.

Es “justo”, algo que en la carta aparece ligado al cumplimiento de la voluntad de Dios (2,23; 3,12.18) como se ve en el paralelo. Por otra parte, la relación con el “Justo” sufriente de Isaías 53 (frecuente en 1 Pe, cf. 1,18-21; 2,21-25; 3,18-22) revela un sentido “cristológico”.

Muerto en la carne y vivificado en el espíritu alude a la muerte violenta que otros le infligen (ligada a “sufrir”) y la “vivificación” que el espíritu le provoca, en este caso referida a la resurrección. “Fue matado” - “fue vivificado”, en lo que el “espíritu de Dios” juega el rol principal lo que, dado el paralelo con los cristianos “sufrientes” anuncia la concreción de la esperanza en la vida definitiva.

Todo esto tiene como finalidad “conducirlos a Dios” (v.18); el acceso a Dios ha quedado abierto, la comunión con Cristo lleva a la comunión con Dios (4,13; 1,8; 2,4).

La acción vivificadora se remonta a los tiempos originarios del pasado llegando incluso hasta Noé, el primer acontecimiento vivificador narrado en la Biblia. De este modo, el anuncio de Cristo no sólo se dirige a los lectores de la carta (presente) y los potenciales lectores posteriores (futuro) sino también en solidaridad con los que han muerto (pasado), los que están en las regiones inferiores de la tierra, donde duermen los muertos, “infiernos”). Algo contrapuesto a lo que dirá la tradición rabínica:

La generación del diluvio no tendrá parte en el mundo futuro ni estará en pie durante el juicio porque está escrito: mi espíritu no juzgará al hombre eternamente. No tendrán pues, ni juicio ni espíritu…” (Misna, Sanhedrín 10.3).

Cristo así es visto como vencedor definitivo de la muerte por su muerte y resurrección (“también” a ellos, los “espíritus encarcelados”, v.19). Los efectos de vida de la pascua trascienden los límites de la historia. Y todo esto debido a la paciencia (makrothymía) de Dios. Estos que fueron salvados son imagen de los que hoy reciben el bautismo y experimentan la salvación. Los ayer salvados prefiguran la salvación definitiva de hoy que ha tenido lugar por la resurrección. No conviene leer este texto a la luz de la tipología patrística que relaciona el diluvio y el bautismo ya que aquí son presentados de modo contrastante (diluvio como muerte, bautismo como vida). 

La conclusión, característica del cristianismo primitivo, donde Cristo es presentado a la derecha de Dios en una lectura del Salmo 110 (cf. Rom 8,34; Col 3,1; Heb1,3; 10,12; Mc 16,42), pero omitiendo la idea de “hijo”, con lo que Cristo parece estar a la misma altura de Dios.


Evangelio según san Marcos     1, 12-15


Resumen: El evangelio presenta las tentaciones de Jesús en el desierto presentándolo como un “nuevo Adán”, y el comienzo de la predicación de Jesús destacando que Dios quiere reinar en medio de nuestra historia.

El Evangelio del día tiene dos partes muy delimitadas: las tentaciones en el desierto (vv.12-13) y una presentación sumaria de la predicación de Jesús (vv.14-15). Esta segunda parte ya fue comentada hace poco (domingo 2º). Aquí la repetimos luego de comentar la primera parte.

Podemos decir que el Evangelio presenta brevemente tres escenas introductorias luego del título (v.1): una presentación de Juan, el Bautista (vv.2-8), Juan bautiza a Jesús (vv.9-11) y las tentaciones en el desierto (vv.12-13). Luego de esto, comienza a desplegar el ministerio de Jesús a quien Marcos presenta como “Buena Noticia”. Para esto comienza con un pequeño sumario (vv.14-15) y el llamado de los primeros acompañantes en su ministerio (vv.16-20). El texto litúrgico, como decimos tiene la tercera parte de la introducción y la primera del cuerpo evangélico.

1) Las tentaciones en el desierto son muy diferentes a las presentadas en Mateo y Lucas (tomadas del documento Q) donde las encontramos presentadas en tres tipos de intervenciones del diablo y sus respectivas respuestas de Jesús. Todo esto, además, es precedido del hambre causado por no comer nada durante 40 días. Nada de esto es dicho por Marcos que señala que Jesús fue tentado “durante los cuarenta días” (y no al término de estos). El acento no está puesto en la tentación para determinados pecados sino en el conflicto entre Jesús y Satanás.

El “espíritu” que Jesús acaba de recibir en el bautismo es el que lleva (ekballô) a Jesús al desierto. Como es frecuente en Marcos, utiliza un tiempo presente (presente histórico) con obvio sentido pasado. Elías también es presentado en el desierto durante 40 días y es alimentado por un ángel (1 Re 19,5-8). Pero también Adán fue tentado por “satanás”, y encontramos una serie de elementos que nos remiten a esto en los escritos apócrifos:

En la “Vida de Adán y Eva” latina, llamada también apocalipsis de Moisés encontramos: Expulsados del paraíso, Adán y Eva no encuentran alimento digno, sino sólo comida para “animales y bestias”. Adán propone: “Lloremos en presencia del Señor Dios que nos hizo y mortifiquémonos con una gran penitencia de cuarenta días por si el Señor Dios se compadece y nos suministra algún recurso para vivir” (4). Adán se dirige al Jordán y se sumerge; Eva lo hace en el Tigris, allí se dirige Satanás y la tienta por segunda vez. Adán le dice: “¿cómo te dejaste seducir por tu adversario, el que nos apartó de la morada del paraíso y de la alegría espiritual? Eva, al oír esto, cayó en la cuenta de que el diablo la había seducido persuadiéndola que saliera del rio…” (9-11).

En la versión griega de la “Vida de Adán y Eva” el diablo habló a la serpiente convenciéndola de lograr que Adán “sea arrojado del paraíso por medio de su mujer”, “conviértete sólo en un instrumento mío y yo hablaré por tu boca una palabra para que puedas engañarlo” (16). Entre tanto, antes del pecado, Adán y Eva vivían en armonía con los ángeles (17).

El mismo texto de Génesis afirma que Adán vivía en buena relación con los animales (2,19-20).

El contexto, como se ve, remite a la lectura del texto de Adán en estos tiempos (es distinta la lectura que se hace hoy del mismo texto de Génesis [por ejemplo, en estas lecturas el machismo es evidente], pero lo que acá interesa es cómo se leía el texto en tiempos de Marcos). Hay dos elementos que señalaremos someramente: (1) Marcos parece señalar la importancia de la “nueva creación” en el comienzo de su Evangelio (1,1-15). (2) el texto tiene también un claro tinte anti romano. El evangelio escrito en el contexto sea de la “guerra judía” o la “persecución” de Nerón (los dos contextos posibles de la redacción del Evangelio) remiten a “Roma” como agente de Satanás. El contraste entre la “paloma” y el “águila imperial” en el Bautismo también es una posibilidad que merece ser tenida en cuenta. De todos modos el acento se encuentra, aquí, en el contraste entre Jesús y el tentador que pretende apartarlo del camino de Dios. Seguramente aquí debe encontrarse el  sentido de la frase “fuerte” de que el Espíritu “empujó” a Jesús al desierto para ser tentado. Allí Jesús debe vencer (no es casual que el verbo “empujar” – ekbállô – es el verbo que usa Marcos con frecuencia para señalar que Jesús “expulsa” demonios). 

Otro tema que parece estar subyaciendo el relato es la tentación de Abraham (que parece influida en el relato de Satán y Dios ante Job, como diremos), además de recordar que “hijo amado” se dice expresamente de Isaac (Gen 22,2):
Llegó el príncipe Mastema y dijo ante Dios: -Abraham ama a su hijo Isaac y lo prefiere a todo. Dile que lo ofrezca en holocausto sobre el altar y verás si cumple esta orden. Entonces sabrás si es fiel en todo tupo de pruebas. Sabía el señor que Abraham era fiel en las tribulaciones, pies lo había probado en su tierra con la miseria, lo había probado con riqueza de reyes, con su mujer, cuando le fue arrebatada, con la circuncisión y con Ismael y su esclava Agar, cuando los despidió. En todo cuanto lo probó lo halló fiel, sin que su espíritu se impacientara ni retrasara el cumplimiento de nada, pues era fiel y amante de Dios” (Jubileos 17,16-18). 

Finalmente, un texto del Testamento de Neftalí nos recuerda muchos elementos que encontramos en el texto:
“Si obran bien, hijos míos, nos bendecirán los hombres y los ángeles, y Dios será glorificado entre los gentiles por medio de ustedes. El diablo huirá de ustedes, las fieras les temerán y los ángeles estarán con ustedes” (8,4).
Una nota sobre “Satanás”. El término se encuentra fundamentalmente en el libro de Job (caps. 1 y 2) y en Zacarías 3,1-2. En todos estos casos se trata de un miembro de la corte celestial que tiene la función de acusar. Una suerte de fiscal. Sólo en 1 Cr 21,1 aparece en otro sentido. En los textos anteriores se encuentra con artículo: hasatan mientras en 1 Crónicas parece un nombre. Es en la demonología tardía, post bíblica (especialmente en la apocalíptica) donde adquiere una personificación importante y será “el adversario”. “Satanás” se encuentra además en un dicho en el Sirácida (21,27) y fuera de aquí solamente en el Nuevo Testamento. Como es propio de la apocalíptica recibe una serie de nombres:
Y fue arrojado (ballô) el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado (ballô) a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados (ballô) con él”. (Ap 12:9)

2) Después de presentar a Jesús tentado en el desierto comienza, de un modo sumario la predicación de Jesús. Nos encontramos con dos partes bien marcadas (que se repetirán esquemáticamente otras veces en toda la primera parte del Evangelio (1,14-8,30): se presenta el ministerio de Jesús (vv.14-15) y se hace referencia al grupo de discípulos (vv.16-20).

El arresto de Juan motiva el movimiento de Jesús hacia Galilea. Es posible, pero no viene al caso, que Jesús formara parte de los discípulos de Juan y ante el arresto de su maestro decidiera volver a su tierra. De todos modos, lo que importa en el texto es que en Galilea Jesús “proclamaba” (kêryssôn) el “Evangelio de Dios” (v.14). El v.15 destaca cuál es el contenido de esta proclamación, lo que constituye las primeras palabras de Jesús en todo el Evangelio. Los términos son demasiados importantes, todos, como para pasarlos rápidamente. Aunque no sea el caso extendernos aquí; veamos: «El tiempo [kairòs] se ha cumplido [peplêrôtai] y el Reino de Dios [basileía tou theou] está cerca [êggiken]; conviértanse [metanoeite] y crean [pistéuete] en la Buena Nueva [euaggeliô]».

El griego tiene especialmente dos términos para decir “tiempo”. Uno, jronos, se refiere al tiempo que transcurre, que es medible (“cronómetro”), el otro es el tiempo señalado, esperado, anunciado, el kairòs. Se refiere, en este caso al tiempo que Dios ha establecido para intervenir (reinar) en medio de los suyos.

Lo que se dice es que este tiempo establecido se ha “completado”, “llenado”, ha alcanzado su “plenitud”. 

Precisamente por eso, algo se ha “acercado”. El término puede ser temporal, como en este caso, o espacial. Judas “se acerca” (14,42), la pasión es inminente. En este caso lo que “está cerca” es el Reino de Dios.

Para recibir este reino es preciso la “conversión”. El término necesita ser aclarado ya que es bastante diferente a la comprensión habitual en nuestro tiempo. La “metá-noia” está conformada por dos términos: la “noia” (“paranoia”) es la mente, la actitud mental. La “metá” es lo que viene después. Se trata, entonces de cambiar la mentalidad, asumir una nueva actitud, emprender una nueva dirección.

Creer no se trata de algo meramente “racional”, sino de hacer propio algo (viene unido a la nueva mentalidad), afirmarse en, hacerse fuerte- Creer es poner las raíces, es edificar la vida sobre algo. En este caso, en la “buena noticia”, el “evangelio”.

El “evangelio” es un término sumamente conflictivo. Para el imperio romano (y es bueno recordar que Marcos está escrito en este contexto, y –además – muy probablemente a una comunidad en Roma) la “buena noticia”, el “evangelio” es el nacimiento (o la ascensión al trono) del nuevo Emperador, o también los triunfos militares del ejército romano. Es este caso, el texto hace una clara referencia contra-cultural: el reino, el evangelio, el hijo de Dios han de “creerse” en otro lado muy diferente al que Roma “proclama”. Ya en 1,1 Marcos nos destacó que la Buena Noticia es reconocer a Jesús como “Mesías e Hijo de Dios”. De eso se trata lo que ha de ser creído por los destinatarios. 

Pero la clave de todo radica en el “Reino de Dios”. El término es sumamente importante. Es casi el monotema de Jesús. El término “reino” ciertamente tiene su origen en el mundo político. Con frecuencia se prefiere “reinado” para destacar que lo que se resalta es la acción de reinar. En algunas situaciones, en determinados momentos “Dios está reinando”. Eso es lo que se aproxima. Un rey reina en el tiempo y espacio en el que se realiza su voluntad (en ese sentido “venga tu reino” y “hágase tu voluntad” son sinónimos). Pero este “reinado” es inseparable de cómo es el que reina. Puede tratarse de un déspota, un tirano, un genocida… o un padre. En ese sentido, no podemos olvidar que el Dios que Jesús afirma que empieza a reinar es “padre” (= abbá). Dios reina allí donde se realiza su voluntad de ser padre, lo que es inseparable de la fraternidad y sororidad que Jesús quiere destacar. La actitud de Jesús se acercar a todos y todas a Israel, de comer con pecadores, de bendecir niños, de valorar a las mujeres y centrarse en los pobres muestra que Dios reina allí donde los despreciados, los últimos son puestos en el centro. Un reino que – es cierto – todavía no ha llegado en plenitud, pero que en muchos momentos, gestos o actitudes está presente en nuestra historia.


Foto tomada de www.portaluz.org

sábado, 10 de febrero de 2018

A vuelo de ave (buitre)

A vuelo de ave (buitre)


Eduardo de la Serna


Una mirada rápida de las políticas que se siguen padeciendo en la República Argentina nos lleva – casi a vuelo de pájaro – a sacar algunas conclusiones:

Políticas de seguridad

  • La DEA. Se acaba de informar que la DEA (de la cual nunca escuché hablar positivamente, sino que parece que combate el narcotráfico sólo para poder tener el monopolio del mismo) tendrá una fuerza de operaciones en el norte argentino, allí donde siempre quisieron estar y los gobiernos democráticos anteriores jamás lo permitieron: cerquita de la Triple Frontera. ¡Lo que es tener un gobierno cipayo!
  • Gatillo fácil. Lamentablemente, teniendo armas la policía siempre está expuesta a los abusos. Pero si además de esa posibilidad cuenta con el aplauso oficial, dolorosamente vemos que esos casos se multiplican día a día. Maldonado, Nahuel, y ahora la Boca, Quilmes y sigue… Mientras tanto quieren cambiar “la doctrina”. Quizás para poner una que diga “haga patria, mate un pobre”. De ahí a la consabida “pobreza cero” estamos a un paso.
  • Represión. Es sabido que un modelo “genocida por goteo” precisa la represión para poder mantenerse. Pues esos gastos crecen y crecen, cada vez se ven más cosas nuevas de la parafernalia represiva. Además de las cada vez más importantes vallas que separan a los “representantes del pueblo” del pueblo mismo. No sea cosa que deban escucharlo.


Política educativa

  • Cierre de profesorados. Cerrar profesorados – como ayer Carlos Saul cerró escuelas técnicas – no parece la mejor manera de tener la educación de excelencia que se prometió. Pero si esa tal educación es la que ostenta el CEO presidencial cada vez que habla, obviamente se entiende bien lo que se pretende. ¡Sea tonto, usted también puede ser presidente!
  • Paritarias. Las discusiones con los sindicatos por los salarios docentes son la marca típica de todos los comienzos de año. Es normal – en todos los casos – que unos oferten poco y otros reclamen mucho; pero si se comienza demonizando al sindicalista (y amenazándolo) difícilmente se pueda llegar a un acuerdo feliz. Se trata de diálogo y negociación, no de guerra. Pero no parece que quienes estén acostumbrados a escuchar “sí, patroncito”, sepan dialogar. ¡Y eso que el gremio docente aportó cuantiosos votos al actual gobierno!
  • Educación y trabajo. La llamada Escuela del s. XXI que quiere implementar el gobierno es ¡tan parecida! al modelo que en México causó muertos y represión que, casi, casi, parece ordenada por el Banco mundial. Es el Mercado, ¡cuándo no!, el que regula todo: el tipo de educación, la carrera que debes seguir, y – por supuesto – el salario que debes cobrar. Nada de esas cosas populistas de que la política decida proyectos, el “poderoso caballero” sabe ocuparse de eso.


Política internacional

  • Acuerdo Mercosur – Comunidad Europea. Una y otra vez fracasa (¡a Dios gracias!) el acuerdo de libre comercio con la comunidad europea. Pero una y otra vez el patriota a cargo del ejecutivo insiste. Y ya sabemos que “tanto va el cántaro a la fuente…” Ojalá se rompa. Ver que el gobierno del Imperio le hace juicio a un país soberano de nuestra América Latina con el que tiene un TLC por haber implementado la ley de medicamentos genéricos atentando contra las “patentes” invitaría a pensar. Para mí, es “patente” que en el país (nuestro) no piensan.
  • Relaciones carnales. Ya vivimos tiempos de los que se llamó de “relaciones carnales” con los EEUU; y ya sabemos cuál era nuestro rol en ese consenso carnal. Hoy, más astutos no lo dicen. Simplemente lo aplican.
  • Latinoamérica. Duele ver el poderosísimo consenso entre el capital, los medios de comunicación y el poder judicial en América Latina. Hay fraude en Honduras y nadie dice nada. Hay traición en Ecuador y nada. Golpes judiciales, masacres mediáticas, cerrojos financieros para que el “patio trasero” – recientemente visitado por el virrey – recuerde que los chinos y los rusos son los malos que venden armas y apoyan malos gobiernos. Porque todos sabemos que los EEUU en esas cosas jamás anduvieron.


Política judicial

  • Disciplinamiento de los pocos. Si un juez amagara o amagase con algo que se asemejara o asemejase a la “justicia” inmediatamente debe ser, o bien puenteado, recibiendo con bombos y platillos al acusado, o amenazado con juicio político (o ambas asimetrías a la vez). ¡Y listo! Todo el poder judicial, bien lejos de la justicia, será una pata funcional y apta para que todo funcione como debe funcionar. Es decir, ¡mal!
  • Fiscales y jueces. Escuchar (o leer) lo que hacen algunos fiscales o jueces resulta realmente desopilante. Pareciera que tantos compiten por el premio a la obsecuencia del poder económico, para lograr al menos una palmadita en la espalda y – quizás – hasta poder ser procurador. Claro que hay algunos que están en el podio desde hace tanto, pero ¡tanto!, tiempo que merecería que le regalen una glock nueva para divertirse. Ya sabemos que matar por la espalda “garpa”.
  • “Código penal”. Después que el gobierno anterior intentara un nuevo código penal para lo cual convocó a especialistas de todos los partidos (el PRO incluido) y que – con la inefable ayuda de los Medios un mediocre político, neo abogado, lograra “voltear” amenazando una consulta popular manipulada, se anuncia un nuevo “código penal”. Se supone que incluirá la dichosa “nueva doctrina”. De todos modos, ya sabemos que el “código civil” se hizo para defender a los ricos y el “código penal” para condenar a los pobres. No creo que sea demasiado original. Y estando el ministro de justicia en el medio, sé que no será nada original. Nada que defienda a las víctimas.


Política económica

  • Inflación. Ya sabemos que la inflación no será un tema en el gobierno PRO, porque combatirla es lo más fácil que hay. Seguramente habrá resabios de una herencia muy pesada que en un segundo semestre de acá a unos ocho años se podrá controlar.
  • Desocupación. Toda guerra tiene, parece, efectos colaterales. Indeseados. La desocupación no es el caso. Es un efecto deseado. La mano de obra barata – y preferentemente esclava – abarata costos (porque el salario es un costo más, nos dijo) y entonces llegará la lluvia de inversiones, y la industria argentina crecerá tanto que no será necesario importar. Bueno, eso es lo que dicen, porque el mucho trecho parece bastante. Pero en el discurso queda bien. Y los empresarios – es decir “mis amigos” – ganan más. Cada vez más.
  • Dólar. El dólar siempre fue un problema, porque los autos valen en dólares, los departamentos también. Cosa que no pasa en Uruguay, ni en Brasil ni en Colombia. La inefable clase media necesita dólares y recibirá dólares. Y si no los puedo comprar es porque una chorra no me deja, cepo mediante. Ojalá la pongan en un cepo a ella y su banda.


Mejor que decir es hacer

  • Queda mal declarar el estado de sitio. Ya sabemos, desde De la Rúa, que declarar el “estado de sitio” no es conveniente. Puede suscitar efectos populares no deseados. ¿Qué hacer? Pues lo aplicamos sin declararlo. ¡Listo! ¿Vas a una marcha? Preso. Mandas un twitter feíto, ¡preso! Son sindicalista molesto, ¡preso! Y así…
  • Queda mal declarar la pena de muerte. Además, no nos dejan por eso de que el Pacto de Costa Rica y la Constitución Nacional y la mar en coche. ¿Qué hacer? Pues la aplicamos. Con un buen maquillaje de los medios amigos (sólo el 98,7% de ellos) lo hacemos aparecer como que se metió en el agua por hobby, que tenía pólvora en las manos (¿y disparaba para atrás?, porque la bala fue en el glúteo) o que era un “pibe chorro” y ya se sabe, “uno menos” es fiesta. Nada de educar, o detener, o dar trabajo. La bala es más barata que dar trabajo. ¡Listo!
  • Queda mal concitar la suma del poder público. Eso se asemeja a dictadura. Además, resulta que la Constitución Nacional dice en el artículo 29 que 
El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria”. 
Y ya sabemos que “traidores a la patria” son “los otros”. ¿Qué hacer? Pues simplemente el Congreso no lo dicta. ¡Listo! Se aplica, se practica, se gobierna, pero no se legisla, ¡y ya!


Es decir: “disfrutamos” de un gobierno de anuncios marquetineros y realizaciones en contrario. ¡qué lindo es tener buenas noticias!


Foto tomada de http://www.hdfondos.eu/imagen/77238/pajaro-de-vuelo-alas-buitre

martes, 6 de febrero de 2018

Comentario 6B


La inclusión de los que la religión oficial excluye es voluntad de Jesús

DOMINGO SEXTO - TIEMPO DURANTE EL AÑO - "B"


Eduardo de la Serna



Lectura del libro del Levítico     13, 1-2. 45-46

Resumen: la lepra en la Biblia es más que una “enfermedad”, se trata de una impureza ritual que excluye a quien la padece del contacto con el “Dios santo” y con el “pueblo santo”. La responsabilidad de los sacerdotes ante un leproso es garantizar la impureza o purificación de una persona a fin de que participe o se vea excluido de la asamblea.


Lo que la Biblia llama “lepra” se encuentra muy detallado en los capítulos 13-14 del libro del Levítico [de las 36 veces que aparece el término hebreo tzarra’t lo encontramos x29 en estos capítulos y x6 en el resto del AT: 2 Reyes 5 (x4) y x1 en Dt y 2 Cr.]. Por “lepra” se entiende una mancha en la piel, con lo que probablemente haya que incluir también en el caso otras enfermedades cutáneas. Sin embargo, el tema principal no radica en la “enfermedad” sino en la “impureza”. Una persona con manchas en la piel es impura y por tanto no puede acercarse al ambiente “sagrado”. Pero – además – es importante señalar que la impureza se transmite (no se ha de confundir con el “contagio” de una enfermedad; y hoy se sabe que la lepra no es contagiosa) sino con que la impureza se transmite a los demás (o por el contacto con cosas impuras). 

Una nota sobre la pureza e impureza. El tema es sumamente importante y se podría profundizar extensamente. Señalemos, simplemente, que – por motivos diversos, muchos de ellos desconocidos para nosotros – hay cosas, alimentos, situaciones que hacen “impura” a la persona que entra en contacto con ello. Por ejemplo, tocar sangre (seguramente porque es la fuente de la vida, algo que pertenece al mundo divino) hace a alguien impuro, por lo que la menstruación o un parto hacen impura a la mujer. Del mismo modo, hay alimentos puros o impuros, o incluso actitudes que vuelven impuros a quienes las realizan (tocar un cadáver, por ejemplo). Hay baños purificadores, y hay cosas que no transmiten impureza (la piedra, por ejemplo)… Una persona impura no puede acercarse al “Dios santo”, y queda – a su vez – separado (temporalmente, mientras dure la impureza) del “pueblo santo”. En el caso concreto de la “lepra” el sacerdote es el que debe “atestiguarla” y excluir de la asamblea al “leproso”; por eso, en caso de curación, es el mismo sacerdote quien debe testimoniar la purificación.

El texto litúrgico, luego de la exposición de la situación y la presentación al sacerdote, presenta solamente dos versículos (vv.45-46) con el aparente objetivo simplemente de ilustrar la vida de exclusión que vivía un leproso. Este debía ser visible por todos ya desde su modo de vestir y no podrá vivir en el “campamento” (más tarde se destacará la imposibilidad del leproso de ingresar a la ciudad “santa” de Jerusalén; es posible que ciudades como Betania fueran – en tiempos de Jesús – lugar de recepción de leprosos [a cargo de esenios] que, incapacitados de entrar en la ciudad, estando en los alrededores pueden - por ejemplo - celebrar la pascua) y cuando ande por los caminos irá gritando su impureza para que nadie se le aproxime y quede a su vez impuro.


Lectura de la primera carta de San Pablo a los cristianos de Corinto     10, 31-11, 1

Resumen: con el criterio de no buscar el propio interés sino el de los demás, Pablo busca que los destinatarios de su misión “se salven” e invita a los lectores a que hagan lo mismo en toda circunstancia como lo hizo Cristo dando su vida por el bien de los débiles.


Pablo está terminando la unidad en la que responde a la pregunta formulada por los corintios sobre la carne ofrecida a los ídolos. La unidad está marcada por la idea de buscar el interés de “los demás” y no el propio (vv.24.33):

  • que nadie procure su propio interés sino el de los demás” (v.24)
  • lo mismo que yo, que me esfuerzo por agradar a todos en todo, sin procurar mi propio interés, sino el de todos para que se salven” (v.33).

En este caso, el interés de los demás es el cuidado de la “conciencia” de los demás (tema importante en la unidad) a fin de que esta no se vea afectada (vv.27-29). 

A modo de síntesis (y puesto que el tema es la comida, si se puede o no participar en donde se come carne que fue ofrecida a los ídolos) señala que lo que hagan (sea que coman, sea que beban) sea “para gloria de Dios”. El contraste parece estar entre dar gloria a Dios o escandalizar a los demás (a su conciencia), sean estos judíos, griegos o miembros de la Iglesia de Dios” (v.32). 

La gloria (doxa) siempre es dada a Dios, o es una manifestación de Dios en la historia. Sin embargo, en los primeros escritos de Pablo (como 1 Tesalonicenses y 1 Corintios) se parece al “honor de es debido a Dios” y también a los seres humanos (1 Tes 2,6; 2,20; 1 Cor 2,7; 15,40…) es más referido al ambiente divino en los escritos posteriores (cf. 2 Cor 3,7-11; 4,15.17; Fil 2,11; 3,21; Rom 5,2; 6,4…). Se trata de que Dios sea reconocido (y honrado) por los demás al ver nuestro obrar. Lo contrario es hacerlos tropezar, escandalizar.

Puesto que en su vida y ministerio Pablo (¡y lo acaba de decir hablando de sí mismo!) busca no su “propio interés” sino el de todos para que se salven, (objetivo principal del ministerio paulino, que los destinatarios “conozcan a Cristo”, es decir la fe) por tanto puede invitar a los lectores a que sean sus imitadores. Así como él imita a Cristo buscando la salvación de todos. La misma idea se encuentra en 4,16 y se trata de una exhortación a seguir el camino que Pablo enseña. El modelo de Cristo es el modelo de quién tanto miró el interés de los demás por encima del propio que dio su vida por los débiles (8,11) ya que “Cristo no buscó su propio agrado” (Rom 15,3).


+ Evangelio según san Marcos     1, 40-45

Resumen: un leproso pide a Jesús ser purificado. Tocándolo Jesús logra la purificación de parte de Dios mostrando que el Reino que predica busca la inclusión de aquellos que el sistema religioso dejaba afuera.


Luego de presentar un “día en el ministerio de Jesús”, Marcos comienza a mostrar una serie de hechos de Jesús en los que entrará en conflicto con diversas estructuras religiosas de Israel. Todos estos hechos se ven litúrgicamente interrumpidos por la cuaresma que comienza el próximo domingo [en realidad, el miércoles de Ceniza]; el tiempo “durante el año” continuará recién el 10 de junio (domingo 10º, con lo que los domingos 7º a 9º quedan omitidos este año, es decir los capítulos 2,1-3,19 de Marcos). 

El texto nos presenta un “leproso” – una especie de ‘muerto en vida’ – que se “acerca” a Jesús y se pone de rodillas y le “suplica” (parakalôn). Lo que el leproso (a distancia, como corresponde) dice a Jesús es que si quiere (thelô) puede “limpiarlo” (katharizô) (v.40). Ya hemos señalado (primera lectura) que en el caso de la lepra el tema no es tanto la enfermedad cuanto la pureza (el verbo limpiar, katharizô se encuentra x28 en Lev 13 y 14 y x4 en 2 Re 5, siempre en referencia a la lepra). Lo que el leproso pide es la limpieza, por tanto algo ritual. Que este es el tema central de la unidad viene manifestado en que el verbo se repite, a continuación otras dos veces: “queda limpio” (v.41; la voz pasiva puede indicar que Dios es quien lo limpia) – “quedó limpio” (v.42) y es enviado a hacer la ofrenda por la “limpieza” (v.44) (fuera de esta unidad en Marcos sólo se encuentra en 7,19 para referir a la pureza de los alimentos, también en sentido ritual). 

El texto está enmarcado en dos repeticiones:

Llegó (erjetai)...       puedes (v.40)
Se fue (exelthon)… no podía (v.45)

La purificación no es narrada más que a partir del efecto (quedó limpio) pero señala que Jesús “lo tocó”, algo expresamente vedado ante un impuro ya que la impureza se transmite por contacto (ver Lev 5,2; 22,5; Núm 19,22; Lam 4,15). De este modo Jesús queda impuro, pero no es ese el centro del relato ni lo importante. Lo que cuenta es la persona, Jesús no permanece indiferente ante su exclusión; no es la “religión” sino la “inclusión” lo que manifiesta el reino de Dios y el Dios del reino para Jesús. La frase “puedes (dynasai) limpiarme” es interesante ya que el término suele usarse para señalar que Jesús “puede” hacer cosas que no son posibles a los humanos (3,27; 5,3; 8,4.22-23.28-29) pero son posibles para Dios (9,3; 10,26). El uso de la voz pasiva - como se dijo - nos remite a Dios como el que provoca la purificación.

Un tema debatido es de crítica textual, ¿qué dice el texto? ¿Cómo reacciona Jesús ante el pedido del leproso? Algunos manuscritos dicen que Jesús se “encolerizó” mientras otros afirman que se “compadeció”. Si bien los términos son muy diferentes en griego: orgistheis y splagjnistheis respectivamente, no son tan diferentes en un probable original arameo del relato (ethra‘em y ethraham respectivamente). En el primero de los casos, el enojo de Jesús estaría dado por el poder de la impureza que excluye de la vida al leproso, en el segundo de los casos, la compasión provoca la actitud positiva de Jesús hacia el leproso. Es preciso afirmar que ambas lecturas son probables, y los autores y estudiosos dudan entre ambas, aunque la liturgia ha preferido “compasión”. De hecho es frecuente que Jesús frente al dolor o sufrimiento se mueve por la “compasión” y obra un milagro, un signo del reino. El verbo splagjnizomai – el que se ha aceptado – tiene su raíz en las splgjna, que son las “entrañas” (cf. Hch 1,18). Puesto que en la mentalidad bíblica la sede del amor son las entrañas (y no el corazón), es razonable que con frecuencia las traducciones castellanas, allí donde el griego dice splagjna – entrañas se prefiere traducir por “corazón” (cf. 2 Cor 6,12; 7,15; Fil 1,8; Flm 7.12.20; 1 Jn 3,17), es interesante el uso de “entrañas de misericordia” (cf. Lc 1,78; Col 3,12).

Como corresponde a la purificación, el sacerdote debe atestiguarla para permitir la reinserción del leproso, sin embargo aquí Jesús afirma para que “les sirva de testimonio”. Aparentemente se refiere a que la purificación les “sirva” a los sacerdotes como testimonio que Jesús es el agente del reino, que purifica al que había sido leproso (mientras los sacerdotes sólo pueden atestiguar). Y a su vez de que Jesús viene a presentar un modo diferente de relación con Dios que no se nutre de una “religión” de exclusión sino de misericordia. El gesto de “tocar” sin duda refuerza la centralidad en la persona que el reino que Jesús predica quiere mostrar y “atestiguar”.

Un elemento característico de Marcos y que aquí encontramos por vez primera es lo que se ha llamado el “secreto mesiánico”, es decir el mandato de Jesús a los que se han visto beneficiados por un milagro  de que no lo divulguen. El sentido parece semejante a lo que hemos señalado ante los demonios que confiesan quién es Jesús. Jesús no quiere ser reconocido como un mesías de milagros y poder sino aceptado en la cruz.  Que trasciendan sus milagros sólo sirve para confundir; de hecho, si bien es cierto que la fama crece y cada vez son más los que lo siguen, en el momento de la cruz todos – incluso los más cercanos, con la excepción de unas pocas mujeres – todos lo abandonan y dejan solo lo cual revela que no han entendido su mesianismo a pesar de un primer momento multitudinario.