martes, 31 de octubre de 2017

Domingo 31A

Jesús desenmascara a los religiosos de su tiempo

DOMINGO TRIGESIMOPRIMERO - "A"


Eduardo de la Serna




Lectura de la profecía de Malaquías     1, 14b-2, 2b. 8-10

Resumen: la infidelidad de los sacerdotes a su ministerio es motivo de rechazo por parte de Dios y por parte del pueblo. No hacen aquello que debieran, no traen bendición y enseñanza sino todo lo contrario.

No es fácil entender el motivo de la elección del texto del Antiguo Testamento que suele estar inspirado en el Evangelio. El texto se dirige a los sacerdotes (y los escribas y fariseos eran grupos laicos) que -a diferencia de su predecesor Leví – hacen todo lo contrario de lo que se espera de ellos. Seguramente este aspecto es el motivo de la elección. Lo que se señala es que han “pervertido la alianza con Levi”, aunque no nos consta que exista esa tal alianza. Seguramente se ha de referir a aquello que está estipulado que Levi y sus sucesores hagan. En este caso la enseñanza y la bendición se troca en camino desviado y maldición.

La acepción de personas es un tema habitual en la Biblia, y es algo que los profetas abominan. La idea tiene que ver con “mirar el rostro” (Dt 1,17; 10,17; 16,19) seguramente en el sentido de mirar lo exterior y no el “corazón” donde residen las decisiones. Los sacerdotes “no siguen los caminos de Dios” que es sinónimo de guardar (o no) los mandamientos, ver Zac 3,7; Sal 119,5; 1 Re 2,3…).

El v.10 en realidad es parte de la siguiente unidad. La profanación de la alianza, en este caso es de los antepasados, no de Leví, y se referirá a los matrimonios mixtos.

Sin embargo, la idea del único Dios y padre, la igualdad y la fraternidad pueden haber atraído este versículo al texto ya que serán tema del evangelio. En el profeta, en cambio, aquí los “hermanos” son los miembros del pueblo de Israel, y lo cuestionado es el casamiento con “hija de un Dios extranjero” (v.11).



Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica     1, 5b; 2, 7b-9. 13

Resumen: Pablo les recuerda a los tesalonicenses su paso evangelizador por la comunidad y cómo, a pesar de los muchos conflictos, fue recibido su mensaje como verdadera palabra proveniente de Dios.

Pablo les recuerda a los tesalonicenses su paso por la comunidad. Destaca una serie de elementos concretos, comenzando -como lo hará otras veces- con su trabajo manual. El objetivo, según señala aquí, es “no serles una carga”. En 1 Corintios 9 desarrollará más extensamente y teológicamente el tema. Que la comunidad no tenga que preocuparse por Pablo y su manutención es un elemento importante (y contracultural). Sin embargo, el trabajo de Pablo le permite predicar mientras lo desarrolla (fabricar o reparar carpas). En ocasiones, sin embargo, el verbo “trabajar” (kopiaô, el sustantivo kopos) Pablo lo utiliza como sinónimo de “evangelizar”: 1 Cor 15,10; Gal 4,11; Fil 2,16 también cuando otros u otras lo hacen: 1 Tes 5,12; 1 Cor 16,16; Rom 16,6.12. es interesante que Pablo sabe que Jesús pretende que el misionero no ha de preocuparse por su sustento (1 Cor 9,14; Lc 10,7) y sin embargo él no sigue ese criterio; mostrar la “gratuidad” del anuncio del Evangelio es para el Apóstol el criterio fundamental.

Pablo sabe, además, que la palabra que él (y sus compañeros) anuncian no es “palabra humana” sino que viene de Dios y produce frutos en los creyentes.

El paso de Pablo por Tesalónica fue conflictivo (y a lo largo de la carta puede verse), pero Pablo celebra la recepción de la comunidad a pesar que debió irse intempestivamente. Por eso les recuerda su paso por allí entre conflictos, y celebra los frutos de fe y amor que les reconoce.



+ Evangelio según san Mateo     23, 1-12
 
Resumen: la comunidad de Mateo está en conflicto con los fariseos, por eso presenta a Jesús en conflicto con ellos a fin de mostrar a los cristianos como el verdadero Israel. Pero un pueblo donde nadie está por encima de nadie ya que todos son hermanos.

El Evangelio de Mateo tiene un largo capítulo (cap. 23) crítico de los escribas y fariseos. Las críticas son muy variadas y aparecen en diferentes partes en los otros Evangelios o fuentes, seguramente por la frecuente intención de reagrupar todo que tiene Mateo.

Por una parte, se les critica la “hipocresía”, es decir mostrar una cosa y ser otra, como las máscaras de los actores (de hecho, “hipócrita” quiere decir “actor”, es decir el que muestra una cosa que en la realidad no es).

En otros momentos les cuestiona su religiosidad detallista que no sabe ir al “corazón” de las cosas (“cuelan un mosquito y se tragan un camello”, v.24) o les cuestiona las malas obras (“devoran la hacienda de las viudas”, v.14). Pero un tema importante (que ya había señalado en el Sermón de la Montaña, ver 6,1-18) es la búsqueda del reconocimiento por parte de los demás.

Este es el tema que se destaca en el fragmento litúrgico de esta fecha: “todo lo hacen para que los vean” (v.5).

Mientras otros evangelios, como es el caso de Marcos, no presta atención a los aspectos de la “religiosidad” judía como es el caso de la oración, la limosna y el ayuno (comparar Mc 2,18-22 con Mt 6,16-18), Mateo sí los destaca, pero, en este caso, como algo a realizar no con el objetivo de ser vistos sino “solo para Dios”. Si en el cap. 6 destacaba este tema (“tu Padre que ve en lo secreto”) aquí remarca la negativa intención de ser vistos y aplaudidos, reconocidos y -aquí el tema- la pretensión de una cierta superioridad.

Cuando Mateo escribe, en su comunidad hay un conflicto: los fariseos (los únicos judíos sobrevivientes de la crisis luego de la guerra y la destrucción de Jerusalén en el 70) reclaman ser “el Israel auténtico”, pero – en esa comunidad, probablemente en Antioquía de Siria – los seguidores de Mateo también reclaman el mismo reconocimiento. No cuestionan lo que los fariseos dicen sino sus prácticas (algo que muchos fariseos también criticaban de otros; ya que este es el riesgo que se tiene al interno de los ambientes muy religiosos). En este caso (y de ahí la agrupación en todo el capítulo de la crítica) Mateo quiere resaltar que, aunque los fariseos a veces digan cosas muy correctas no son fieles (“hipócritas”) a ellas. La Iglesia (“el verdadero Israel”) es la auténtica continuidad. Es en Jesús que se han cumplido las escrituras que los fariseos se niegan a reconocer.

La aparente “superioridad” que los fariseos pretenden es antagónica con la propuesta de Jesús de que el Padre Dios nos hace a todos hermanos. Cuando algunos buscan ser reconocidos por sus títulos (en este caso: “maestro”, “padre”, “doctor”) eso atenta contra la igualdad que Jesús propone; nadie debería pretender estos reconocimientos.

Dios, termina Jesús, mira a las personas con otros ojos (es en ese sentido que hay que entender la voz pasiva: “será humillado” / “será ensalzado”, es decir “Dios humilla / Dios ensalza”, porque Dios tiene otra mirada sobre las personas diferente a la mirada superficial, o diferente a la mirada de la “máscara”.



Foto tomada de Lengua tic tac - blogger

lunes, 30 de octubre de 2017

¿Que (cosa) me importa o qué me importa?

¿Que me importa o qué me importa?


Eduardo de la Serna



Una sociedad no es un estereotipo, y por eso, cuando se dice “los argentinos somos solidarios” creo que se dice una mentira… o una “medio verdad”. Hay argentinos solidarios, pero hay muchos que no lo son. Son los de “yo argentino”, por ejemplo.

Mirando los resultados de las elecciones en algunos temas me da la sensación, por caso, de un conjunto importante de desintereses…

  • ¿Qué me importa Santiago Maldonado? Al fin y al cabo, los de Resistencia Cushamen son 8 tipos. Y eso de cortar la ruta es abominable (salvo que la corte De Angelis o Lewis, en cuyo caso son cortes amigables).
  • ¿Qué me importa Milagro Sala? Seguro que debe ser cierto eso de que comentó algo a alguien y ese lo dijo a uno que escuchó y otro referenció a uno que entendió… Está bien condenada por teléfono descompuesto. ¡Y listo! (salvo cuando el que dice y habla y eso repercute en otros es Blaquier, en cuyo caso son apagones amigables).
  • ¿Qué me importa que Carrió descarríe en comentarios y discursos, comparaciones o porcentajes? Es la verdadera fiscal de la republiquita, salvo cuando tiene que viajar y no está, o cuando está rezando para que Dios le indique los próximos pasos a dar (salvo cuando la fiscal es Alejandra Gils Carbó, en cuyo caso hay que hostigarla hasta el final. Es que sus fallos no son amigables).
  • ¿Qué me importa que crezca el hambre, la mortalidad infantil, la desnutrición, la tuberculosis? Son cosas que quedan demasiado lejos. Enfermedades serias son otras, aunque nada que no se repare con un buen viaje o unos días en el country (salvo cuando el que se va es uno no amigable. Ahí hay que descontarle presentismo, por lo menos).
  • ¿Qué me importa que el Presi y sus amigos tengan cuentas en Panamá, que hagan movidas para blanquear a los suyos o tapar cosas del Correo o de Avianca? No es ilegal, por supuesto (salvo que me dijeron que se comenta que algunos dicen que hay plata en una bóveda o en una financiera rosadita, esa sin duda es plata ilegal. Me lo dijo un amigo).

Y podríamos seguir y llenar páginas de indiferencias… Hay un grupo muy importante que se desinteresa totalmente del dolor del otro, pero no aplica la misma vara para “su grupo”.

Y así entramos en el tema de lo que se suela llamar “la ideología”. Dejo de lado que creo que no hay nada “desideologizado”, y todo y todos tenemos ideologías. Me refiero – por un momento – al sentido negativo que se le da al término. Y pongo un caso… Santiago.

Es notable que cuando empezamos por calles y redes sociales a preguntar “¿dónde está Santiago Maldonado?” hubo silencios atronadores. Y la sensación que me da – puedo equivocarme, pero lo sospecho – es que el silencio era “ideológico”. Que no lo fueran a usar “los K”, que no se usara “electoralmente”… y entonces se perdieron la ocasión de estar del lado del dolor, de estar junto a las víctimas (y en este caso, las víctimas primarias eran la familia de Santiago, pero también la sociedad toda que no se podía dar “el lujo” de tener una desaparición forzada en democracia).

El canalla de la TV dijo que el dolor no los transforma en “peritos”. Cosa curiosa cuando es la TV amarilla (en todo sentido del término) la que suele ponerle un micrófono a los familiares de las víctimas para que hablen de “pena de muerte”, de “mano dura” y demás. Pero, como a “casi nadie” le importa ya está. Ahora hay que seguir “juntos”, porque “sí se puede” y así “ser felices”.

Perdonen que yo no festeje… hay demasiadas víctimas afuera. Y me importan.




Pintura tomada de Compartiendo Aula

martes, 24 de octubre de 2017

Domingo 30A

El amor a Dios es inseparable del amor a los hermanos
DOMINGO TRIGÉSIMO - "A"


Eduardo de la Serna



Lectura del libro del Éxodo     22, 20-26

Resumen: Una serie de normas legales de Israel se orientan hacia el accionar ante los desprotegidos (forasteros, huérfanos, viudas, pobres) resaltando que Dios toma partida por ellos y actúa movido por la compasión ante su dolor.


Siendo que la primera lectura se escoge en función del Evangelio, no es evidente – en este caso –la razón de la elección. El texto es un fragmento menor dentro de una serie de normas legales relativas a la convivencia (20,22 – 24,33; el texto comienza con “Yahvé dijo a Moisés” y recién vuelve a repetirse en 24,1). Entre ellos hay muy diversos mandamientos, tanto normativos (“no harás…”) como casuísticos (“si hicieras…”). De ambos casos encontramos en el texto litúrgico de hoy: “no maltratarás”, “no harás daño” y “si prestas”, “si tomas”… El segundo y el cuarto mandato suponen una reacción de Dios ante el hecho motivada por el “clamor” (vv.22.26). Lo común en los cuatro mandatos refiere a la actitud frente al débil o al pobre: forastero, viuda-huérfano, pobre.

El primer texto alude al forastero en un característico contraste: “ustedes fueron forasteros en Egipto” (v.10; cf. 23,29; Lev 19,34; Dt 10,19); supieron allí lo que fue el maltrato, por lo que no han de maltratar a los emigrantes. El dolor causado por el faraón, motivo – y aquí está supuesto – el “clamor” del pueblo que motivó la acción liberadora de Dios.

La norma prohíbe, a continuación, “oprimir” a la viuda y al huérfano que son paradigma de pobres por desprotección en Israel. “Oprimido” fue el pueblo en Egipto (Ex 1,11). Y el grito de los oprimidos (¡clamor!) llega a los oídos del Dios compasivo de Israel (Ex 2,23; 3,7.9). Y Dios dará a los opresores lo mismo que ellos producen (“ojo por ojo”, cf. Ex 21,24; Lev 24,20; Dt 21,19), sus mujeres quedarán “viudas” y sus hijos “huérfanos”.

El préstamos a usura está seriamente condenado en el seno de Israel (= “prójimos”; no así a los extranjeros, Dt 23,21). El préstamo al “hermano” ha de ser simplemente préstamo, no negocio. Del mismo modo, una “prenda”, un objeto tomado en garantía, no puede ser lo que el “prójimo” precisa para vivir. El manto del pobre es lo único que posee, por lo que le ha de ser devuelto. Si no, ¿dónde dormirán los pobres? Las necesidades de los hermanos, los pobres, están por encima del derecho del prestamista. Y Dios oficia de “garante”. El frío nocturno provocará un nuevo “clamor” que conmueve al “Dios compasivo”. Es propio de Israel reconocer esa característica de Dios: la compasión (Ex 34,6; 2 Cro 30,9; Neh 9,17.31; Sal 86,15; 103,8, 111,4, 112,4; 116,5; 145,8; Joel 2,13; Jon 4,2). Y esta compasión lleva a Dios a actuar ante el sufrimiento del necesitado, ante su clamor, siempre en su favor y confrontando con los causantes del mismo. Dios no es indiferente, y el obrar de Israel ante el prójimo, particularmente los desprotegidos, debe ser en la misma sintonía.


Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Tesalónica     1, 5c-10

Resumen: El paso de Pablo por Tesalonica, y sus sufrimientos han dado ejemplo a los destinatarios, y la propia tribulación de estos ha servido de ejemplo a los pueblos vecinos. Ejemplo de su aceptación del Dios de Israel que ha enviado a su Hijo, que ha resucitado y que volverá para la salvación.

Pablo continúa la acción de gracias que había comenzado la semana pasada. Allí se introducen brevemente elementos que se desarrollarán extensamente en el cuerpo de la carta. Puesto que se trata de una continuidad, se recomienda volver al texto anterior para ver la relación.

Como señalará en la carta, Pablo remarca cosas que los tesalonicenses “saben” (1,5; 2,1.2.5.11; 3,3.4; 4,2; 5,2). Con excepción del último texto, todos los “saben” aluden a cosas que remiten al paso de Pablo por Tesalónica (el último a la predicación que de él han escuchado). A ese conocimiento refiere Pablo, al conocimiento de la experiencia. Esta experiencia, tanto en cuanto a Pablo cuanto a la posterior recepción está estrechamente ligada a las “tribulaciones” o “dificultades”. Ese es el “ejemplo” que han imitado, y – como Pablo – da testimonio a las demás comunidades de Grecia. 

La fe que tienen, y por la que Pablo ha dado gracias es – a su vez – impulso para el surgimiento o crecimiento de la fe de otras comunidades. Sin embargo, es interesante que en su primer escrito podemos afirmar que Pablo es más teo-lógico que cristo-lógico, cosa que se desarrollará más claramente en los siguientes escritos. Se ha dicho a veces, y creemos que no es exacto, que el “kerigma” (primer mensaje) de Pablo refiere a la muerte y resurrección de Cristo (cf. 1 Cor 15,3-4), sin tener en cuenta – como en todas las cartas – el contexto en el que Pablo afirma esto. En el texto que comentamos, Pablo alude a otro aspecto que, sin duda, ha de haber sido anterior al anuncio de Cristo: el abandono de los ídolos (si Pablo predica a paganos, sin duda el monoteísmo parece anterior y prioritario al anuncio de la muerte-resurrección “según las escrituras”, dirigido a politeístas que, además, no aceptaban las escrituras) “para servir a Dios vivo y verdadero” (v.9). Una vez aceptado el Dios único sí cabe “esperar” a su hijo que ha “de venir”, ya que “lo resucitó” y “nos salva”. Se ha dicho – aunque puede discutirse, o al menos relativizarse – que Pablo no tiene en cuenta el “Jesús histórico” sino al Cristo de la fe. Es cierto que Pablo no hace mucha alusión al Jesús de la historia, pero en algunos párrafos lo destaca, y pareciera, además, que la referencia a la muerte y la resurrección han de tenerse como una alusión a su vida aunque concentrada para destacar lo escatológico, pero no como un desentenderse de esto. 

La mención a la Venida merece un párrafo aparte. Pablo alude a esto especialmente en sus primeras cartas (1 Tesalonicenses y 1 Corintios; el término parousía alude a la venida de Cristo en 1 Tes 2,19; 3,13; 4,15; 5,23 y en1 Cor 15,23, pero en adelante aludirá a la visita de alguna persona o incluso de Pablo mismo: 1 Cor 16,17; 2 Cor 7,6.7; 10,10; Fil 1,26; 2,12). Sin duda el entusiasmo y consagración misionero de Pablo se encuentra reforzado por la expectativa en una venida inminente de Jesús.

  
+ Evangelio según san Mateo     22, 34-40

Resumen: Un fariseo quiere poner a prueba a Jesús preguntándole sobre el mandamiento mayor. El amor a Dios y al prójimo sostienen todas las Escrituras 


En el Evangelio de Marcos el tercer diálogo que se le presenta a Jesús al llegar a Jerusalén es con un escriba; se trata además, en este caso, simplemente de una pregunta sin intencionalidad polémica. En cambio Mateo, como es propio de su teología señala que el interrogador proviene de uno de entre los fariseos que se habían reunido “en grupo”. La pregunta, se destaca expresamente, es “tentándolo”. No es evidente cuál sería la “tentación” ya que la pregunta es normal y hasta razonable. Siendo que los judíos tienen un número muy grande de mandamientos [613], tratar de saber cuál es el “más grande” (megalê) de la Ley es comprensible. El texto de Mateo reduce ligeramente el de Marcos donde el mandamiento (con una ligera modificación, que Mateo mantiene: se agrega “toda tu mente”) es más extenso, tomado de Deuteronomio 6,5. La pregunta de Marcos por “el primero” no parece que sea sustancialmente diferente de la pregunta por el “mayor” (por eso en la respuesta Jesús afirma que es “el mayor y el primero”, v.38). De hecho Jesús alude luego al "segundo” (en Mt y en Mc) aunque Mateo destaca que “es semejante”, reforzando el paralelismo que Marcos solo señalaba al ponerlos juntos. 

La unión de ambos textos bíblicos (Dt 6,5 y Lev 19,18.34), del amor a Dios y al prójimo, no es algo exclusivo del Nuevo Testamento:

Guarden la ley de Dios, hijos míos, y consigan la sencillez; caminen sin malicia, no indagando indiscretamente en los mandamientos de Dios ni en las acciones del prójimo. Amen, por el contrario, al Señor y al prójimo y tengan compasión del pobre y del débil” (Testamento de Isacar 5,1-2).
Amé al Señor con todas mis fuerzas, e igualmente a los hombres como a mis hijos”. (Test. Isacar 7,6)
Guarden, pues, hijos míos, los mandamientos del Señor y observen su ley (…) Amen al Señor durante toda su vida, y unos a otros con un corazón verdadero” (Testamento de Dan 51-4).

Sin embargo, la novedad que trae Jesús viene dada por la comprensión del “prójimo”. Para el mundo judío – en la tradición de máxima – “prójimo” es todo judío; o solamente los “buenos judíos” (en los grupos más estrictos, como por ejemplo los manuscritos del Mar Muerto donde se habla de “odiar” al que no es “hijo de la luz”; a esto alude Mt 5,43). 

“…amar a todos los hijos de la luz, cada uno según su lote en el plan de Dios, y odiar a todos los hijos de las tinieblas, cada uno según su culpa en la venganza de Dios” (Regla de la comunidad, 1QS 1,9-10)
Y estas son las disposiciones de conducta para el Instructor en estos tiempos, sobre el amor y su odio. Odio eterno con los hombres de la fosa…” (Regla de la comunidad, 1QS 9,21-22)

En cambio, en el Evangelio, "prójimo" incluye al enemigo (5,43-48).

Señalando algo que ya sabemos desde el Sermón de la montaña, donde Jesús destaca que ha venido “a dar cumplimiento” a “la Ley y los Profetas” (5,17), y que hacer a los demás “cuanto quieren que los hombres les hagan”, eso “es la Ley y los Profetas” (7,12). Ambos aspectos aluden sin duda al “amor”, que es su “cumplimiento” (7,13), la “justicia mayor” (7,20), “ser perfectos” (7,48) como se venía insinuando (5,43-46; 6,24); en 19,19 pareciera que el amor al prójimo resume todos los mandamientos. Así lo afirma la carta de Santiago (cercana ideológicamente al Evangelio de Mateo): «Por lo tanto si ustedes cumplen la ley del reino, según lo escrito: amarás a tu prójimo como a ti mismo, procederán bien» (2:8); Pablo destaca que el amor es la ley en plenitud (cf. Rom 13,8.10; Gal 5,14). La Ley y los Profetas – es sabido – es el modo en el que los judíos refieren a la misma Biblia [hoy suelen hablar de la “TaNaJ” que son las letras de Torá – Ley -, Nebiîm – Profetas – y Jetubim – los demás escritos]. Toda la Biblia, entonces, está “colgada” de estos dos mandamientos [extrañamente, el verbo “colgar” (kremánnumi) se utiliza con frecuencia para los “colgados” de un madero, o crucificados: cf. Gen 40,19; Dt 21,22; Jos 8,29; 10,26; Lc 23,39; Hch 5,30; 10,39; Gal 3,13].


sábado, 21 de octubre de 2017

¿Por qué no escucharon?

Nosotros avisamos…


Eduardo de la Serna




Desde nuestra primera carta de curas opp al Pueblo de Dios (26 de febrero de 2016) y repitiéndolo con demasiada frecuencia (cartas 2, 8, 10, 12, 14, 15, 17, 18, 19 y 20), en el balance a un año de gobierno de Cambiemos y en el mensaje de Pascua del corriente año y del 13 de julio a raíz de la violenta represión en Pepsico alertamos críticamente frente a la represión del actual gobierno. “Este modelo no cierra sin represión” hemos repetido casi sin pausa. Y este modelo represivo, de defensa del capital por encima de las personas, de defensa de los poderosos por encima de las víctimas, de los terratenientes ocupantes ilegales por encima de los indígenas despojados de sus tierras, más tarde o más temprano se iba a cobrar una vida. Así ocurrió en tantos acontecimientos de nuestra patria que casi podemos preguntarnos si seremos alguna vez capaces de aprender. ¿Cuántas muertes más debemos cargar en nuestras espaldas para no tropezar por enésima vez con la misma piedra?

Me dan ganas de formular una pregunta que pretende ser provocadora: los que se desinteresaron, o los que se despreocuparon de la represión que anunciábamos por pereza mental y por no sacar todas las conclusiones que semana a semana gritábamos; los que prefirieron cerrar los ojos o cerraron los oídos por el veneno inoculado mediáticamente y quisieron creer en el cambio sin querer ver u oír lo que venía “en el combo”; los que ideológicamente pedían “mano dura” o soportaban ciertos “daños colaterales”, es decir, los que eligieron no escuchar nuestro grito, ¿podrán con la culpa del peso de la sangre de Santiago Maldonado en sus espaldas? La sangre del hermano que grita, al decir del libro del Génesis a Caín, ¿resultará atronadora o seguiremos lavando la sangre con el redivivo “en algo andaría” o “por algo será”?

Me dan ganas de gritar “- ¿por qué no nos escucharon? ¡Nosotros se los decíamos! ¡Esto iba a ocurrir!” ¡Y ocurrió! Y sin embargo, hoy nosotros lloramos la muerte de un hermano y los ciegos, sordos y mudos voluntarios eligen seguir indiferentes, eligen seguir envenenando su mente y corazón escuchando infames que un día se lavarán las manos y dejarán a miles y miles con la culpa en sus espaldas mientras pontifican desde sus púlpitos como si no hubiera pasado nada.

Insisto que quiero saber ¿dónde está?

Insisto que quiero saber ¿dónde está?


Eduardo de la Serna



La aparición del cuerpo de Santiago Maldonado pone un fin penetrante a la pregunta cada vez más atronadora: “¿dónde está Santiago Maldonado?” Ahora lo sabemos y una familia, transida de dolor, podrá darle sepultura, llorarlo y elaborar el duelo. Pero eso no implica tener todas las respuestas, más allá de las que – esperamos – el tiempo y las pericias darán.

  • ¿dónde está el decoro y la sensatez de funcionarios, periodistas y diferentes personajes públicos? ¿Y el respeto? La pequeñez grave de varios sujetos, su ya insignificante estatura moral se vio agravada y empequeñecida aún más ya que ni siquiera guardaron un respetuoso silencio ante la confirmación de la identidad del cuerpo de Santiago. La vergonzosa (en realidad, una más) intervención del ministro Garavano y la llamada telefónica del presidente Macri a la mamá de Santiago resultan revulsivas a cualquiera con un poco de sensibilidad humana; algo que ciertamente no caracteriza al Gobierno.
  • ¿dónde está la humanidad del gobierno preocupado sólo por la repercusión política-electoral del “caso Maldonado” antes que, por la verdad, la justicia y la cercanía a la familia en el dolor? Que se mande a encuestar a la ciudadanía por su reacción ante el hecho, y a consecuencia de ello se difundan vomitivas campañas mintiendo que la oposición quiere “vengar” a Santiago, o simulando compunción telefónica, no hace sino enrarecer aún más un clima sombrío y lúgubre que sólo tiene como causa el encubrimiento desde el primer día por parte de las fuerzas de seguridad, los funcionarios de gobierno (empezando por el mismo presidente de la República) y una prensa que ha perdido los últimos jirones de dignidad y valoración de una maravillosa profesión a la que han ensuciado y defecado.
  • ¿dónde está la ciudadanía que se pretende madura o justa que por un lado no se indigna visceralmente desde el primer momento permaneciendo en gran parte indiferente o con aparente insensibilidad y que, además, no reacciona ante dichos ofensivos pronunciados desde la altura de la estupidez e impunidad divulgando porcentajes argumentando contactos internacionales y finalmente, irrespetando absolutamente el sentido común y la más elemental cordura con odiosas comparaciones que pretenden ser graciosas.
  • ¿dónde están los funcionarios que debieran estar donde se esperaba que estuvieran, dónde están las palabras que se debieron pronunciar cuando debían decirse, dónde está el silencio que se debía guardar cuando la situación ya lo exigía? ¿Todo deben bastardearlo estos detestables personajes? ¿Todo?

Vaya un abrazo desde el dolor solidario a la familia de Santiago. Y vaya mi repudio y desprecio a quienes sólo miden desde su microscopía las repercusiones del hecho buscando su beneficio o procurando evitar su perjuicio.



Foto tomada de Rosario Nuestro

miércoles, 18 de octubre de 2017

Bastardeo

Bastardeo


Eduardo de la Serna



En su origen el término “bastardo” alude a algo que se ha desviado de su naturaleza (aunque en el diccionario de la real academia hay incluso acepciones animales [un tipo de serpiente] o tipográficas [letra bastardilla]). Es conocido su uso a un hijo o hija “bastardx” que refiere al nacido fuera de la institución matrimonial. Utilizado como verbo se refiere a algo que ha perdido su naturaleza original.

Y no está mal señalar que las cosas tienen una naturaleza pero que en ocasiones es posible – y en algunas de hecho se realiza – un “bastardeo” de su “propio ser”.

Un ejemplo muy evidente de esto es precisamente la “política”. Ya Aristóteles (s.IV a.C.) le dedicó un libro e incluso “lo puso en práctica” siendo el instructor nada menos que de Alejandro Magno. Otro ejemplo del mismo puede verse en el fascinante libro “El Príncipe” de Niccolò Machiavelli (1469-1527) al cual se le atribuye la napoleónica y no existente frase de que “el fin justifica los medios”, transformando en “maquiavélico” algo que debiera ser sensato y prudente. La política, en la historia ha tenido “días felices”, pero…

Pero si la política pretende la búsqueda del poder, y el poder “es impunidad” (Alfredo Yabrán), si “el poder corrompe”, o si es cierto que “el poder es más erótico que el sexo”, pues hay que señalar que hay políticxs y prácticas políticas que realmente bastardean un ámbito que debiera ser “la expresión suprema del amor” (al decir de varios Papas y repetida por Francisco). Pero los evidentes bastardeos sin duda alimentan el desaliento y el desánimo, “la política es sucia”, se dice, o la invitación a “no politizar” como si de algo malo se tratara.

Lo “curioso” (en realidad no lo es, sino que es totalmente funcional) es cuando el intento de “despolitizar” proviene de “sectores políticos” (“la dirigencia política está totalmente desacreditada” repite Luis Zamora, dirigente político). Pero no podemos menos que repudiar el bastardeo al que nos somete día a día la dirigencia política oficialista:

  •          La aparición de un cuerpo a ¡300 mts! del lugar donde fue la represión de la que fue víctima Santiago Maldonado con toda la apariencia de que se trate de una “siembra” a 4 días de las elecciones.
  •          Las vomitivas declaraciones descarriadas de “Lilita”, primero de que había un 20% de probabilidades de que Santiago esté en Chile (basadas en “contactos internacionales que no puedo revelar… ya me van a pedir perdón”), y luego la comparación del cuerpo encontrado con Walt Disney. Cosas que solo puede decir quien goza de un preocupante clima de impunidad, y una más preocupante aún, diarrea verbal. Y que –sin embargo – sea la dirigente más confiable de la “ilustrada” ciudad de Buenos Aires… la misma que desprecia al “interior” por bárbara…
  •          El cierre de los ramales de ferrocarriles a Avellaneda el día del acto de Unidad Ciudadana, y el bloqueo de las señales de internet en la misma zona a la misma hora.
  •          La desaparición –por ineptitud manifiesta en un caso y por corrupción evidente en el segundo – de los candidatos de Cambiemos de Buenos Aires de toda la campaña poniendo el nombre, la cara y las pintadas con el nombre de la gobernadora en toda la provincia.
  •          Los ejércitos de trolls que envenenan el aire y el éter de cualquier espacio donde se quiere pensar con libertad y – en todo caso – debatir con tranquilidad y sin violencia.
  •          La evidente participación política partidaria del “partido judicial” y del “partido mediático” citando a De Vido a 4 días de las elecciones, o resucitando a Nisman, o boicoteando a Gils Carbó, o inyectando dinero en la campaña del incumplidor Florencio para restar votos a su adversaria.
  •          La “politización” bastarda de la detención ilegal y el secuestro de Milagro Sala a fin de conseguir votos de los sectores del pleistoceno de la sociedad jujeña.
  •          Y –lamentablemente – todo lo que la intuición nos permite sospechar que ocurrirá en estos días preelectorales por iniciativa de un consultor ecuatoriano experto en el bastardeo sistemático de todo lo bueno.

Es triste la desnaturalización de algo tan positivo como la política. Y es triste porque se trata de un instrumento fundamental para mejorar la vida de los pueblos. Es triste porque algunos se darán cuenta cuando ya sea tarde. Es triste porque día a día empeora la calidad de vida de los pobres. Y es triste cuando se piensa, por ejemplo en Stella Maris, la mamá de Santiago, y hacemos el difícil intento de ponernos en su piel, y escuchar a la candidata porteña empastillada, a los medios hegemónicos, a los funcionarios y hasta al mismo presidente en su silencio (quizás porque no se le ocurra una comparación futbolística para hacer). Vaya un abrazo a Stella y toda la familia de Santiago. Vaya mi repudio a los “bastardeadores” y vaya mi confianza a que (ojalá antes que tarde) el pueblo vuelva a ser el beneficiado por las políticas y los políticos.



Dibujo de Quino tomado de Con C de Arte

martes, 17 de octubre de 2017

Domingo 29A

Dios no es indiferente a nuestra historia


DOMINGO VIGESIMONOVENO - "A"



Eduardo de la Serna



Lectura del libro del profeta Isaías     45, 1. 4-6

Resumen: la elite de Israel se encuentra cautiva en Babilonia, y Dios suscitará a un rey extranjero, Ciro, el persa, para que será su instrumento en favor de la liberación de sus “elegidos”.


No es evidente el motivo de la elección de esta perícopa para la liturgia del día, siendo que la primera lectura suele estar relacionada con el Evangelio. Pero veamos el texto:


El texto está relacionado con el versículo anterior (44,28) donde le dice a “Ciro…tú eres mi pastor”; en forma invertida se dirige a “mi ungido… Ciro” (45,1). El texto se asemeja a muchos textos orientales (e incluso bíblicos) donde la divinidad reviste como rey a alguien (ver Sal 2,7-9; 89,4-5.20-22; 110). Sin embargo, es de notar que el texto no se dirige a Ciro sino a los judíos, que son quienes lo escucharán. Y por tanto les sirve de palabra de salvación.


Ungido” más tarde se cargará de sentido entendido como “Mesías[“mesías” quiere decir propiamente “ungido”, pero con el tiempo, tardíamente, se fue cargando de sentido en cuanto a expectativas futuras de Israel, sea en la esperanza de un “Mesías” político, sacerdotal, profético… Pero en los inicios, se alude simplemente a alguien que es “ungido”, es decir marcado con el rito celebrativo de elección. Se “unge” a todos los reyes, al sumo sacerdote (Lev 4,3), algunos profetas (1 Re 19,16; Is 61,1) y hasta – retrospectivamente – a los patriarcas (Sal 105,15). Precisamente porque estos son ungidos, la esperanza futura estará puesta en algún ungido/mesías]; en este sentido, “ungido” no es diferente de “pastor”.


Después del reconocimiento del personaje, se destaca que Yahvé (no Ahura Mazda, la divinidad principal entre los persas) es quien ha puesto los reyes desarmados (“des-ceñir los cintos” implica desarmarlos) y sometidas las naciones. A continuación (omitido por el texto litúrgico) se alude a la victoria de Ciro en sus campañas militares; el lenguaje es estereotipado (asedio, destrucción de ciudades, toma de botines de guerra…), no habla de casos concretos. Yahvé es quien conduce la mano de Ciro, por lo que lo toma de instrumento en favor de su proyecto liberador de Israel (en v.3 recalca que es “el Dios de Israel”). El objetivo de la intervención divina es “a causa de mi siervo Jacob” (v.4), “mi siervo”, “mi elegido”. Pero a todos nos queda claro que Ciro “no conoce” a Yahvé. El texto, para Israel, es ciertamente un mensaje de esperanza, y el acento está puesto en que “yo mismo” (= Yahvé) es quien lo hace: vv.2.3.5.6.7 (y sigue más adelante…). El esquema conclusivo de los vv.5-6 reafirma la centralidad de Yahvé:


A.- Yo soy Yahvé, no hay otro

B.- fuera de mí no hay Dios,

C.- Te ciño aunque no me conociste,

B’.- no hay nadie fuera de mí

A’.- yo soy Yahvé y no hay otro


Yahvé es quien arma (“ciñe”) a Ciro (contrapuesto a “desceñir”, desarmar a los reyes), y todo esto “para que se sepa desde el sol levante hasta el poniente” (v.6). El reconocimiento universal de Yahvé es el objetivo de su obrar en favor de su “elegido / siervo” Israel.



Lectura de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Tesalónica     1, 1-5b

Resumen: siguiendo el esquema que luego será característico de los comienzos de sus cartas, en la primera carta que escribe, Pablo saluda a la comunidad e introduce los temas que luego presentará.


La carta a los Tesalonicenses es el primer escrito de todo el nuevo Testamento. Pablo les dirige una carta que sigue el esquema habitual en todas las epístolas. Luego de presentar el remitente (en este caso, junto con Pablo se encuentran Silvano – compañero de la primera etapa de la predicación europea y Timoteo, que será compañero en todo momento del ministerio paulino) señala los destinatarios: “la Iglesia de los Tesalonicenses”. Pablo escribirá “en Dios Padre y en el Señor Jesús Cristo” (v.1). Es interesante que Pablo no alude a ningún adjetivo que lo identifique, como hará en otras cartas (“siervo y apóstol”, Rom 1,1; “llamado a ser apóstol”, 1 Cor 1,1; “apóstol”, 2 Cor 1,1; Gal 1,1; “siervo de Cristo”, Fil 1,1; “prisionero de Cristo”, Flm 1). 

Como también hace en todas las cartas, Pablo les entrega “gracia y paz” (jaris kaì eirênê). 


La “gracia” (jaris) es una palabra del lenguaje habitual que Pablo ha teologizado. Una persona que ha “hallado gracia” ante otra significa que le ha agradado; “causar gracia” es ser grato. Es un término emparentado con la alegría (y en griego son términos semejantes: járis y jáirê). Comunicar la alegría es el modo habitual de saludo en el mundo griego (cf. Mt 26,49; 27,29; Lc 1,28; Jn 19,3; Sgo 1,1). La “paz” (eirênê) constituye el habitual saludo judío (shalom). La paz es un estado general de plenitud que se origina en Dios mismo (de hecho, en otras cartas se señala “gracia y paz de parte de Dios”, cf. Rom 1,7; 1 Cor 1,3, 2 Cor 1,2; Gal 1,3; Fil 1,2; Flm 3). Es interesante que de un modo ecuménico Pablo incorpora en todas sus cartas un saludo de origen griego con un saludo de origen judío.


En todas las cartas de Pablo, con excepción de Gálatas, con quienes él está sumamente enojado, a continuación del doble saludo encontramos una “acción de gracias” (eujaristoumen) por diferentes situaciones que se dan en el seno de la comunidad y que introducen los temas que se desarrollarán en la carta. En este caso, la acción de gracias es extensa (vv.2-10) y los temas son variados: alude a la fe, el amor y la esperanza; al paso evangelizador de Pablo por Tesalónica; a las tribulaciones que tanto él como ellos han padecido y padecen y, finalmente – como será tema característico de la carta, a la “venida” de Jesús. 


El texto litúrgico presenta, luego del saludo, la primera parte de esta acción de gracias que continuará la semana próxima. En este comienza señalando que los recuerda en las “oraciones” (proseujê) como hace habitualmente (ver Rom 1,10; Fil 4,6; Flm 4). Luego alude a la “fe” y el “amor” que, si en un primer momento fueron una preocupación para Pablo, ya no lo son al tener buenas noticias de que los tesalonicenses han sabido mantenerlas (1 Tes 3,2-3.6). Pablo había debido dejar abruptamente la ciudad y no había podido profundizar su evangelización por lo que estaba preocupado por el estado de las mismas. Las noticias recibidas lo llenan de alegría y puede dar gracias a Dios por ellas. La esperanza, en cambio puede ser un problema si no comprenden (“como los que no tienen esperanza”, 4,14) el sentido que tiene la venida de Jesús y nuestro encuentro con él.


La elección de los destinatarios viene manifestada en la predicación del Evangelio y su aceptación y en su asimilación en la vida (la importancia que dará la carta a las tribulaciones de Pablo y de los tesalonicenses será importante en la carta: 1,6; 2,2; 3,4). 

Esta aceptación del Evangelio Pablo la atribuye al poder del Espíritu Santo. Los mismos destinatarios de la carta son don del Espíritu santo (4,8). De eso tratará el resto de la epístola.



 

+ Evangelio según san Mateo     22, 15-21

Resumen: dos grupos muy distintos – uno religioso y otro político – intentan ponerle una trampa a Jesús con una pregunta sobre el impuesto. Jesús confronta con la idolatría del Emperador que está en las antípodas del reinado de Dios que Jesús predica.


El texto del Evangelio se encuentra también en Marcos, de donde Mateo lo toma conservándolo con muy pequeñas modificaciones. 


En primer lugar se acentúa el intento de los fariseos (como es propio de Mateo) de atrapar a Jesús en algo que dijera (v.15) para lo cual envían “discípulos”. Estos son “enviados” con herodianos para que la trampa sea eficaz. Los fariseos eran el grupo más religioso de Israel, celosos cumplidores de la ley, sin dudas no veían con buenos ojos la presencia romana en la tierra santa de Israel. Los herodianos, en cambio, gente cercana (o cliente) de Herodes (Antipas) obviamente deben su poder a Roma y nada harán que perjudique este favor. Por tanto un grupo religioso, crítico de Roma, y un grupo político amigo de Roma se conjugan en la pregunta tramposa que le formulan a Jesús sobre el impuesto al Emperador. 


La primera parte, donde Jesús parece alabado por los “enviados” (apostéllousin) no se trata sino de un intento de conquistar la atención favorablemente (captatio benevolentiae) antes de descargar la pregunta que importa. Ciertamente, si Jesús respondiera afirmando la licitud de dar (didômi) el impuesto, los fariseos podrían mostrar al “maestro Jesús” como contrario al pueblo y favorable al Imperio, consiguiendo su descrédito; si respondiera negativamente, los herodianos podrían presentar el tema al procurador mostrando en él a uno que subvierte el orden romano. Respondiera lo que respondiera, la trampa estaba tendida.


Por eso Jesús los llamará “hipócritas”, término predilecto de Mateo (x13, mientras x1 en Mc y x3 en Lucas [y una vez – en este texto paralelo – el verbo “actuar de modo hipócrita”: Lc 20,20] y solo aquí en el NT). El término alude a disimular, representar. Es posible que provenga del ambiente del teatro, y hasta se ha propuesto que Jesús lo conoce de allí. Pero lo cierto es que en Mateo alude a la actitud exterior que manifiestan los fariseos, que – como se dijo con frecuencia – es tema propio de Mateo y su comunidad en Antioquía de fines de s.I.


Mateo refuerza que Jesús les pide que le muestren “la moneda del impuesto”, resaltando así que ellos lo pagan y la trampa es evidente. 


La contra-pregunta de Jesús es la clave para entender el sentido de su respuesta. ¿De quién es la “imagen” (eikôn) y la inscripción (epígrafe)?



Una imagen es algo terminantemente prohibido en Israel (Dt 4,16) ya que es expresión visible de la idolatría (2 Re 11,18; 2 Cr 33,7; Os 13,2; Is 40,19-20; Ez 7,20; 16,17 y particularmente importante en Dn 3 y en Apocalipsis). Pero esta referencia a la idolatría se ve reforzada por la “inscripción” ya que allí se reafirma [ver la inscripción en la foto del denario] que el Emperador es “pontífice máximo” y es “divino”. La hipocresía queda reforzada: en el templo de Jerusalén hay una imagen, el Emperador ha sido divinizado, cosa que queda confirmada por la inscripción. La contra-pregunta de Jesús llevó a los adversarios a un nuevo terreno. La imagen y la inscripción pertenecen “al César”.


Ante esto, Jesús da un paso más en la respuesta: “devuelvan (apodídômi) al César lo del César y a Dios lo de Dios”. Ya no se trata de “dar” el impuesto, sino de “devolver”. Si algo pertenece al César, le ha de ser devuelto; pero si algo pertenece a Dios también le ha de ser devuelto. Y el césar, al divinizarse, al reconocerse como pontífice y divino, al tener una “imagen”, le está quitando a Dios lo que es de Dios. Y le ha de ser devuelto.


La predicación del Reino por parte de Jesús se manifiesta nuevamente en este texto, y de un modo evidente. Dios quiere reinar en medio de su pueblo, pero la autoridad del emperador, (¡y vaya si estaba divinizada en tiempos de Jesús y del cristianismo primitivo!) le robaba a Dios lo que es de Dios. Y le debe ser devuelto.


La trampa no dio resultado; la respuesta de Jesús fue absolutamente coherente con su predicación del Reino, aunque es muy probable que los herodianos no se hayan ido contentos por la respuesta. Sin embargo, Mateo concluye afirmando que “se admiraron” y se fueron. Esta admiración (thaumasía) es frecuente en Mateo ante Jesús y es frecuente ante los signos del reino que Jesús da en medio de los suyos (8,27; 9,33; 15,31; cf. 21,20; 27,14).




Foto tomada de www.ocesaronada.net